El límite de los 1,5 °C ya es una causa perdida. El plan B de la ciencia pasa por una tecnología que aún no dominamos

Las alarmas climáticas han vuelto a sonar con fuerza, y no es para menos tras el adelanto de las conclusiones del nuevo informe de Naciones Unidas que apunta a que el mundo ha perdido la oportunidad de evitar que el calentamiento global supere el límite de 1,5 ºC que nos habíamos fijado como humanidad.

La buena noticia que tenemos encima de la mesa es que todavía no vamos a caernos por un precipicio, puesto que los científicos del IPCC llevan años preparándose para este escenario, conocido como overshoot, o sobrepasamiento temporal. La mala noticia es que volver a la "zona segura" requerirá de una proeza tecnológica y natural sin precedentes con las emisiones netas negativas. 

El espejismo. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ya estimaba para el lustro 2025-2029 una altísima probabilidad de que algún año suelto se rompiera esa barrera. Sin embargo, el Acuerdo de París no se mide por un año anómalo impulsado por fenómenos como El Niño, sino por la media climática a largo plazo y habitualmente calculada a 20 años vista. 

Actualmente, el calentamiento antropogénico de fondo se sitúa en torno a los 1,4 ºC. De esta manera, afirmar categóricamente que "ya hemos superado el límite" puede ser engañoso si no se especifica este periodo de referencia. Y si concretamos más, lo que la comunidad científica nos está diciendo ahora es que es extremadamente improbable evitar el overshoot, es decir, que la media a largo plazo acabará rebasando temporalmente esos 1,5 ºC antes de volver a bajar con mucha probabilidad. 

No hay ningún lugar 100% seguro ante una catástrofe global, pero la ciencia ha encontrado el menos malo
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