El jefe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, pidió este lunes a Irán que retome el diálogo y permita el acceso de sus inspectores a las instalaciones nucleares del país, ante la posibilidad de que Teherán sea llevado ante el Consejo de Seguridad de la ONU. El organismo no tiene acceso a las plantas nucleares clave de Irán desde que Israel, con apoyo de Estados Unidos, lanzó en junio de 2025 una guerra de 12 días que incluyó ataques contra varias de ellas; las instalaciones también fueron alcanzadas en la guerra que estalló el 28 de febrero pasado.
“La mejor y más rápida vía para obtener un resultado positivo es que Irán se comprometa con nosotros”, declaró Grossi en una conferencia de prensa, al inaugurar la reunión trimestral de la Junta de Gobernadores del OIEA en Viena.
Una resolución impulsada por Estados Unidos y potencias europeas
Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y Alemania redactaron una resolución —que en principio se presentará y someterá a votación esta semana— para llevar a Irán ante el Consejo de Seguridad por incumplir sus obligaciones de informar sobre su programa nuclear. El proyecto, consultado por la AFP, le pide a Grossi que “presente esta resolución a todos los miembros del organismo y al Consejo de Seguridad y a la Asamblea General de las Naciones Unidas”.
Consultado sobre si esa vía era la adecuada, Grossi respondió: “Mi trabajo con Irán continúa, independientemente de la resolución”, y agregó: “Si Irán entabla con nosotros un diálogo serio, si podemos empezar a obtener acceso (...) puedo garantizarles que esto tendrá repercusiones muy, muy positivas”.
Antes de los ataques de junio de 2025, el OIEA calculaba que Irán disponía de unas 440 toneladas de uranio enriquecido al 60%, un nivel cercano al 90% necesario para una bomba y muy superior al límite del 3,67% fijado por el acuerdo nuclear de 2015, hoy inaplicable. Desde entonces, no se sabe qué ocurrió con esas reservas.
El hallazgo de un reactor sirio casi terminado

En la misma conferencia, Grossi se refirió también a un reactor nuclear a medio construir descubierto en Siria, que según dijo estaba casi terminado y habría podido usarse para fabricar armas.
“El reactor estaba casi terminado. Solo faltaba cargarlo de combustible”, afirmó. Un informe reciente del OIEA había revelado que las infraestructuras halladas en Deir Ezor eran compatibles con las de un reactor nuclear, construido bajo el régimen de Bashar al Asad y nunca declarado.
Grossi, candidato a secretario general de la ONU, no afirmó que el programa tuviera un fin militar, pero remarcó que las autoridades sirias de ese momento “no querían que el mundo supiera lo que estaban haciendo”, y agregó: “Sabemos que, dada la configuración y las características técnicas de este tipo de reactor, se trata de un reactor muy eficaz para producir material fisible que podría utilizarse directamente para fabricar armas nucleares”. El sitio, en el este de Siria, permanece cerrado desde hace 18 años; Israel había reconocido en 2018 haberlo bombardeado once años antes.
Además del reactor, el OIEA halló instalaciones de producción de combustible nuclear y 73 toneladas de uranio natural, según un informe consultado la semana pasada por la AFP. Inspectores del organismo visitaron en agosto dos sitios en Siria —uno en Deir Ezor y otro vinculado a materiales nucleares identificado por las nuevas autoridades sirias tras la caída de Al Assad, en diciembre de 2024.

