Roma, 4 sep (EFE).- El Índice de Precios de los Alimentos de la FAO subió en agosto un 1,9 % respecto a julio y un 2,5 % sobre el año pasado, debido a las condiciones climáticas adversas, el conflicto de Oriente Medio y los problemas de suministro derivados de la crisis del estrecho de Ormuz.
Este índice, que refleja las variaciones mensuales de los precios internacionales de una cesta de productos alimenticios comercializados a nivel mundial, promedió 133,3 puntos el mes pasado, según informó este viernes en un comunicado la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que tiene su sede central en Roma.
"El aumento de los precios mundiales de los alimentos en agosto es una advertencia de que la prima de riesgo está regresando a los mercados alimentarios: las crisis climáticas, las tensiones geopolíticas y las interrupciones en la logística comercial están convergiendo para ajustar las expectativas de suministro", advierte el economista jefe de la FAO, Máximo Torero.
Esta situación, prosigue, "demuestra que la resiliencia, el comercio abierto y los flujos de insumos seguros son ahora fundamentales para la estabilidad mundial de los precios de los alimentos".
Por productos, el índice de los cereales aumentó un 2,2 % desde julio, ya que los precios internacionales de todos los granos principales subieron por la fuerte demanda de importaciones, la creciente preocupación por las perspectivas de las cosechas y la continua incertidumbre en torno a los flujos comerciales críticos.
En el caso del trigo, la cotización mundial subió un 2,6 % y se situó un 15 % por encima de su nivel del año anterior "en medio de las persistentes interrupciones en la logística de exportación del Mar Negro, las menores perspectivas de producción en gran parte de Europa tras el clima cálido y seco, y la depreciación del dólar estadounidense".
También el valor del maíz creció un 2,5 % impulsado "por la creciente preocupación por las perspectivas de rendimiento" en zonas de Estados Unidos, el deterioro de las perspectivas de producción en la Unión Europea, la fuerte demanda de los sectores del etanol y los piensos, las interrupciones en los insumos debido al cierre del Estrecho de Ormuz y a los flujos de exportación de Ucrania.
Por su parte, el precio del arroz aumentó un 0,5 %, respaldado por las compras sostenidas de los países asiáticos y africanos.
En cuanto a los aceites vegetales, este índice también sube un 1,1 % con respecto a julio, lo que refleja el alza del aceite de palma y de soja, impulsada por la sólida demanda mundial de importaciones y la preocupación por el impacto del fenómeno climático de El Niño en las perspectivas de producción en el sudeste asiático. Sin embargo, las cotizaciones de los aceites de colza y girasol disminuyeron ligeramente ante las expectativas de una oferta abundante durante el próximo año.
El índice de precios de la carne aumentó un 1 % con incrementos en los precios de la carne de ave, ovino y cerdo, en este último caso por las altas temperaturas que ralentizaron el crecimiento animal en la Unión Europea. Por contra, el precio de la carne de bovino descendió.
Respecto a los lácteos, subieron un 2,3% debido a la escasez de suministro de leche en la UE por el clima cálido y seco.
Una de las subidas más acusadas ha sido la del azúcar (11,9 %), dato que refleja las expectativas de menores rendimientos de remolacha azucarera en Europa debido a las condiciones climáticas adversas, entre otros factores. EFE

