La Paz, 2 sep (EFE).- El Gobierno de Bolivia anunció este miércoles que intervendrá a la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), el ente regulador del área, por "malos manejos" que derivaron en el desabastecimiento de combustibles que persiste en el país, tras asumir una medida similar con la estatal petrolera YPFB.
El ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco, declaró a los medios que "la ANH va a ser intervenida también", como ocurrió esta jornada con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), porque, según dijo, "ha habido varios manejos no adecuados en ambas instituciones".
"Tenemos que salir de este problema porque estamos convencidos de que una de las razones más importantes, no es la única, pero una de las más importantes para este desabastecimiento es debido a la burocracia que se tiene, a los malos manejos que se han realizado en estas dos entidades", sostuvo Blanco.
El Gobierno dispuso este miércoles mediante un decreto la intervención "extraordinaria" y "temporal" de YPFB, para "recuperar" su eficiencia operativa, puesta en entredicho por las irregularidades en el suministro de combustibles.
La intervención tendrá una vigencia de "180 días calendario", que se podrá ampliar "una sola vez" por 90 días adicionales.
Con esta medida se busca obtener "información fidedigna y suficiente para elaborar un análisis de la cadena logística de importación y distribución de carburantes, establecimiento de volúmenes para las estaciones de servicio y otras modalidades de venta", señaló el decreto.
El ministro Blanco sostuvo que la intervención de YPFB "es para proteger los intereses de la población y a la brevedad posible tratar de que estas colas" que se registran en los surtidores "desaparezcan".
"Las medidas regulares que habíamos tomado no funcionaron, no se pudo resolver el tema de la provisión de combustibles y es por eso que estamos tomando esta medida extraordinaria", justificó.
Según Blanco, la intención del Gobierno es que YPFB "vuelva a su rol natural", que se retire progresivamente de la comercialización de hidrocarburos porque "no fue creada con ese fin", y se dedique "a las actividades de exploración, explotación" y el trabajo en las refinerías.
Bolivia importa actualmente un 60 % de la gasolina y un 95 % del diésel que consume, con un gasto semanal de unos 90 millones de dólares.
El abastecimiento de combustibles líquidos ha sido irregular desde 2024, lo que se refleja en largas filas de vehículos que esperan por horas, o incluso días, para cargar carburantes.
Desde el inicio del Gobierno del presidente boliviano, Rodrigo Paz, en noviembre pasado, el abastecimiento ha tenido altibajos. Entre mayo y junio, el problema fueron los bloqueos de carreteras por protestas sociales, pero en las últimas semanas nuevamente hay filas largas en las gasolineras y el mayor problema es la falta de diésel.
El pasado 17 de agosto, Ejecutivo retiró la subvención del diésel para los considerados "grandes consumidores", con un precio "referencial" inicial de 18 bolivianos (1,46 dólares, al tipo de cambio vigente), mientras que transportistas públicos y privados con consumos mínimos y pequeños productores agropecuarios pagan un coste de 9,80 bolivianos (0,79 dólares). EFE
