
Exprimir la bolsita de infusión antes de retirarla de la taza es uno de los gestos más comunes al preparar una bebida, y también uno de los que más la perjudican. Así lo advirtió el medio Directo al Paladar en un video publicado en su cuenta de TikTok, donde explicó por qué este movimiento instintivo, lejos de intensificar el sabor, lo arruina por completo.
La lógica detrás del gesto parece razonable. Al apretar la bolsita con la cucharilla, se busca aprovechar hasta la última hoja de té y, con ella, más sabor. Sin embargo, el efecto real es el contrario. Ese estrujón final libera de golpe los taninos más agresivos que quedan concentrados en las hojas, y el resultado es una bebida áspera, amarga y con una sensación de sequedad en la boca que tapa los matices originales de la infusión.
El fenómeno se acentúa especialmente en el té verde, negro y rojo, variedades con mayor concentración de taninos. Las infusiones de hierbas, como la manzanilla o la tila, toleran mejor la práctica por su perfil más suave, aunque tampoco se benefician de ser exprimidas hasta el final.

La forma correcta de retirar la bolsita, según el mismo medio, consiste en dejarla escurrir por gravedad durante un segundo, sin ejercer ninguna presión. De esa manera se conservan los aromas y se evita la extracción forzada de compuestos amargos.
Otros errores frecuentes al preparar una infusión
Más allá del exprimido final, existen otras prácticas que también inciden en el resultado de la taza. Una de las más comunes es dejar la bolsita sumergida más tiempo del necesario. Según Medlineplus, remojar la bolsa en exceso no solo oscurece la infusión, sino que puede afectar el esmalte dental o irritar la garganta, además de aumentar la liberación de cafeína y taninos.

El tiempo de infusión recomendado varía según el tipo de té. El portal Tecológico detalló que el té verde requiere entre dos y tres minutos con agua a 75 grados centígrados, mientras que el té negro tolera temperaturas más altas, cercanas a los 95 grados centígrados, con un tiempo de infusión de tres a cinco minutos. El té blanco, por su fragilidad, necesita agua entre 70 y 80 grados centígrados y no más de cinco minutos de contacto.
La temperatura del recipiente también influye en el resultado final. El medio Hogarmania recomendó precalentar la taza o la tetera antes de verter el agua caliente, ya que un recipiente frío reduce la temperatura de golpe y altera la extracción. Otro factor señalado por Elle es el orden de preparación: conviene colocar primero las hojas o la bolsita y luego verter el agua, nunca al revés.
Respetar estas variables, temperatura, tiempo de infusión y modo de retirar la bolsita, permite obtener una bebida más equilibrada, sin la aspereza ni el amargor que produce el exceso de su uso.


