
El destino de “Retrato de una dama”, el cuadro robado por el régimen nazi a un galerista judío durante la ocupación en los Países Bajos y hallado tras ochenta años oculto en Mar del Plata, está cerca de definirse esta semana en una audiencia convocada por la Justicia.
La obra, de origen neerlandés y pintada en el siglo XVIII, permaneció este tiempo en la vivienda de Patricia Kadgien, hija del jerarca nazi Friedrich Kadgien —apodado el “mago de las finanzas” de Adolf Hitler— y de su esposo Juan Carlos Cortegoso, hasta su recuperación en septiembre del año pasado.
Según confirmaron fuentes del caso a Infobae, la audiencia fijada para este viernes en la ciudad balnearia podría resolver cuál será finalmente el paradero de la obra de arte.
En dicha instancia, convocada a pedido tanto de la defensa de Kadgien y Cortegoso como de la fiscalía a cargo de Carlos Martínez, se tratará una posible suspensión del juicio a prueba —el matrimonio solicitó una probation— y, eventualmente, la restitución de la obra a los herederos del galerista expoliado, que se presentaron como querellantes.
En este sentido, Marei von Saher, nuera del fallecido artista neerlandés Jacques Goudstikker, reclama su restitución como legítima heredera. Actualmente, vive en Estados Unidos y es representada por un equipo de abogados de Nueva York y Buenos Aires.
Sobre la solicitud presentada por Kadgien y Cortegoso, fuentes con acceso al expediente confiaron a este medio que existe un preacuerdo con la Fiscalía para suspender el juicio a prueba, y el cual deberá ser homologado este viernes por el juez federal Santiago Inchausti.
En detalle, el pacto incluye un pago cercano a los 5 millones de pesos, cumplir ciertas reglas de conducta y renunciar a todo derecho sobre el cuadro, aceptando que se entregue a la heredera.

Mientras tanto, el “Retrato de una dama” permanece bajo custodia de la Corte Suprema de la Nación.
Ante el hallazgo, la querella anticipó que solicitaría la imputación de Kadgien y Cortegoso por encubrimiento agravado, lavado de activos agravado y la imprescriptibilidad de los delitos por su conexión con crímenes de lesa humanidad. En caso de que se avance en esta acusación, se prevé penas máximas de prisión de cumplimiento efectivo por encima de los 10 años, además de multas millonarias.
Von Saher manifestó su voluntad de que, en caso de serle restituido el cuadro, este sea exhibido temporalmente en el Museo del Holocausto de Buenos Aires. Desde la institución, su presidente Marcelo Mindlin valoró la iniciativa por su potencial educativo y simbólico, con el fin de promover la memoria sobre el saqueo cultural perpetrado durante el gobierno totalitario de Adolf Hitler.
Historia y hallazgo del cuadro
El “Retrato de una dama” formaba parte de la colección de Goudstikker en Ámsterdam, integrada por más de mil piezas, incluidos Rembrandt y Vermeer. Tras huir del régimen nazi, el galerista murió en la travesía y la galería fue apropiada por los ocupantes alemanes. El recorrido del cuadro hasta la familia Kadgien no está documentado con precisión.
El descubrimiento del cuadro en Mar del Plata se produjo el año pasado, a partir de una investigación de un medio neerlandés que lo identificó en fotografías de una inmobiliaria, colgado en el living de la vivienda de Kadgien. Ante la Justicia, Kadgien argumentó que la obra había sido adquirida en 1943 por una cuñada de su padre en un museo de Colonia.

El fiscal federal Carlos Martínez, a cargo del Área de Atención Inicial de la Unidad Fiscal, con la colaboración de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), impulsó el caso el 25 de agosto de 2025, a partir de las denuncias presentadas por INTERPOL Argentina y la Dirección General de Aduanas (DNA), que depende de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
A partir de los primeros indicios, se realizaron distintos allanamientos para ubicar el cuadro, uno de ellos en el domicilio de la hija del exfuncionario nazi y su pareja.
Poco después, el 3 de septiembre, el abogado que representaba a los sospechosos, entregó el cuadro en la sede de la Unidad Fiscal. Así, se resguardó la pintura que luego fue puesta a disposición de la Corte Suprema de Justicia de la Nación por el juez federal de Mar del Plata, Santiago Inchausti, hasta tanto se pueda determinar a quién corresponde su entrega definitiva.
Una pericia de la Academia Nacional de Bellas Artes confirmó que el cuadro pertenecía a la galería de Goudstikker en los Países Bajos. Los analistas determinaron que se trata de una obra del naturalismo lombardo del siglo XVIII atribuible a Giacomo Ceruti y no a Giuseppe Ghislandi, como se creyó en un principio. Para ello se basaron en el cuidado descriptivo de los vestidos, que remite a obras como el Retrato de la marquesa Laura Vitali Aliprandi.
La DAIA, a través de un informe, respaldó la situación de expolio y la necesidad de restitución, al subrayar el carácter de “justicia histórica y reparación moral” del proceso. Expertos tasaron la obra en 250.000 euros, aunque el valor simbólico y testimonial superaría ampliamente la estimación monetaria.
Mientras se espera la resolución del juez federal Inchausti, el caso se presenta como un nuevo capítulo en la recuperación de bienes expoliados durante el Holocausto, y representa un ejemplo del saqueo cultural y los crímenes del nazismo.