Los colombianos están prolongando el tiempo de uso de sus teléfonos antes de adquirir un equipo nuevo -crédito Rafael Montoro/ Infobae

El celular dejó de ser un dispositivo que muchos colombianos sienten la necesidad de reemplazar cada año. El tiempo de uso se extendió y ya supera los tres años y medio, un cambio que está obligando a fabricantes y consumidores a replantear la forma en que se entiende una renovación tecnológica.

Los análisis de IDC y Counterpoint Research muestran que el ciclo de recambio de los teléfonos inteligentes se amplió de manera considerable. A esto se suma una caída de 11,8% interanual en la importación y demanda de equipos informáticos y de telecomunicaciones, según el Indicador de Inversión Fija divulgado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).

La resistencia del chasis y la pantalla se convirtió en un factor relevante para extender la vida útil de los celulares - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Detrás de esta transformación aparecen factores económicos, pero el comportamiento del comprador apunta además a una expectativa distinta frente al producto. Antes de pagar por un equipo nuevo, los usuarios esperan que la diferencia frente al anterior sea evidente y que el teléfono pueda acompañarlos durante varios años.

Por eso, las mejoras menores de hardware pierden capacidad para impulsar una compra. La llegada de una nueva referencia ya no basta por sí sola: el dispositivo debe ofrecer utilidad sostenida, conservar un buen desempeño y responder a las exigencias del uso cotidiano. La resistencia física gana importancia en este escenario. Entre los elementos que cobran relevancia están las certificaciones de laboratorio SGS de cinco estrellas, destinadas a evaluar la capacidad del chasis y la pantalla para soportar situaciones de impacto.

Las pruebas contemplan la respuesta estructural de los celulares ante caídas y aplastamientos. Incorporar estándares de grado industrial busca preservar la integridad del equipo durante periodos prolongados y responder a un consumidor que está dispuesto a mantenerlo por más tiempo.

Las baterías de mayor capacidad buscan conservar el rendimiento energético durante varios años de uso -crédito @Shidomotion/X

La protección frente al agua y otros factores ambientales también entra en juego. Los niveles IP68, IP69 e IP69K están diseñados para ofrecer distintos grados de resistencia. El IP68 permite soportar inmersiones prolongadas, mientras que IP69 e IP69K suman protección frente al agua y temperaturas extremas, con el propósito de reducir problemas asociados con la humedad o la corrosión interna.

La batería es otro de los componentes determinantes para alargar la vida útil. Las tecnologías de silicio-carbono de alta densidad y las capacidades superiores a 6.000 miliamperios-hora buscan mantener la degradación energética por debajo de 20% después de cuatro años de ciclos continuos de carga.

El manejo del calor y de la energía también forma parte de esa apuesta. La inteligencia artificial puede utilizarse para dispersar el calor y controlar dinámicamente el consumo energético, con el objetivo de evitar un desgaste anticipado del hardware y mantener un funcionamiento estable durante más tiempo. El cambio de hábitos no implica que los consumidores hayan dejado de interesarse por la tecnología. Más bien, la decisión de compra parece estar asociada a una evaluación más cuidadosa del beneficio que puede entregar un nuevo dispositivo frente al que ya tienen.

Funciones de inteligencia artificial como la transcripción y la traducción simultánea buscan ofrecer motivos concretos para renovar un dispositivo - crédito Samsung

En ese punto, la inteligencia artificial aparece como una de las herramientas capaces de generar razones concretas para renovar un celular. Las funciones incorporadas directamente al equipo buscan resolver tareas que antes podían requerir aplicaciones adicionales y convertirlas en parte de la experiencia cotidiana. Entre esas posibilidades están la transcripción automática de voz a texto, la generación de resúmenes contextuales en tiempo real y la traducción simultánea durante llamadas telefónicas. Estas funciones apuntan a ofrecer cambios perceptibles para el usuario y, por esa vía, dar mayor peso a una eventual actualización.

El mercado colombiano, por tanto, enfrenta una nueva lógica de consumo. Si los teléfonos permanecen durante más de tres años y medio en manos de sus propietarios, las marcas tienen que demostrar que un nuevo lanzamiento aporta algo suficientemente relevante para justificar el gasto.

La resistencia, la autonomía y las herramientas de inteligencia artificial forman parte de esa competencia. Para los usuarios, el desafío consiste en encontrar un equipo capaz de conservar sus prestaciones durante años; para los fabricantes, en desarrollar características que hagan que esperar más tiempo para cambiar de celular tenga sentido.