
La gloria del boxeo panameño Ismael Laguna, conocido mundialmente como “El Tigre de Santa Isabel”, por su lugar de origen, murió este martes 8 de septiembre a la edad de 83 años, tras permanecer hospitalizado.
Nacido en la provincia de Colón el 28 de junio de 1943, Laguna fue dos veces campeón mundial, reinando en la categoría de los pesos ligeros, y un ídolo del pueblo panameño.
Laguna, según su biografía, desarrolló su carrera profesional entre 1960 y 1971 en la división ligero (135 libras).
En ese período se coronó dos veces campeón mundial de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB/WBA) y del Consejo Mundial de Boxeo (CMB/WBC), y llegó a ser campeón mundial unificado e indiscutido de los ligeros al derrotar al legendario púgil boricua Carlos Ortiz.
Sus reñidos combates contra el escocés Ken Buchanan en 1970 y 1971, así como su rivalidad con Ortiz y su victoria sobre Armando “Mando” Ramos, forman parte de una época dorada del boxeo panameño.

Laguna se ganó la reputación de estilista clásico, rápido, resistente y técnicamente brillante, sin haber sido nunca noqueado ni cortado en toda su trayectoria profesional.
Su posterior ingreso al Salón Internacional de la Fama del Boxeo en Canastota, Nueva York, y al Salón de la Fama del Boxeo Mundial, junto con el reconocimiento en Panamá como “padre de la escuela de boxeo panameño”, consagran un legado que trasciende las estadísticas.
La muerte de Ismael Laguna fue confirmada por medios panameños de referencia, que han descrito la noticia como un golpe duro para el deporte nacional y, en particular, para el boxeo.
En esta disciplina deportiva Panamá ha tenido una tradición de campeones mundiales desde la época de Alfonso Teófilo “Panamá Al” Brown.
El portal deportivo de TVN señaló que el boxeo panameño “está de luto” tras conocerse la desaparición física de Laguna, subrayando que se trata de una figura sin la cual no puede contarse la historia del deporte panameño, debido a su trayectoria como uno de los máximos exponentes históricos de la división ligero.

La información disponible indica que Laguna, tenía 83 años al momento de su fallecimiento y se encontraba hospitalizado desde hacía varios días a consecuencia de una enfermedad sobre la cual su círculo cercano no había difundido detalles públicos.
Telemetro, otro medio panameño de alcance nacional, destacó en su portada la noticia de que “Muere Ismael Laguna, leyenda del boxeo panameño y dos veces campeón mundial”, insistiendo en el carácter icónico del pugilista para el imaginario deportivo del país.
Los medios subrayan que no se trata únicamente de la muerte de un excampeón retirado desde hace décadas, sino del cierre de una etapa fundacional de la escuela de boxeo panameño, en la que Laguna fue un punto de referencia técnico, moral y simbólico para generaciones posteriores de boxeadores.
Ismael Laguna fue el segundo campeón mundial panameño de la historia, después de Panamá Al Brown, quien reinó en peso gallo entre 1929 y 1935.
La prensa panameña recordó que el 10 de abril de 1965, cuando derrotó a Carlos Ortiz en el Estadio Juan Demóstenes Arosemena, Panamá celebró no solo el título mundial ligero, sino el hecho de consolidar una tradición que, hasta entonces, contaba únicamente con la referencia de Brown y carecía de continuidad en otras divisiones.

En ese sentido, la figura de Laguna adquirió desde muy temprano una dimensión de símbolo nacional, algo que se ha proyectado en la forma en que su fallecimiento ha sido narrado: no como la muerte de un deportista más, sino como la partida de un “ídolo” y de un pionero de la escuela panameña de boxeo.
Este carácter simbólico también se relaciona con su perfil humano y con la imagen de disciplina y elegancia técnica que proyectó a lo largo de su carrera.




