
Un barrio ganado al mar en Mónaco se convirtió en un símbolo de la nueva geografía de la riqueza extrema, con propiedades que superan los 200 millones de dólares. Entre ellas figura un departamento atribuido al magnate ucraniano Rinat Akhmetov, valuado en 550 millones, mientras que entre los residentes e interesados aparecen pilotos de Fórmula 1, herederos europeos e inversores internacionales.
La historia de Mareterra, según reconstruyó Forbes, combina mercado inmobiliario, estrategia estatal y ventajas fiscales en uno de los territorios más pequeños y ricos del mundo.
Un desarrollo que convirtió escasez en valor récord
De acuerdo con el medio, el desarrollo ocupa unas seis hectáreas sobre tierra ganada al Mediterráneo y sumó cerca de un 3% a la superficie de Mónaco. El proyecto demandó 11 años y unos 2.300 millones de dólares. Sus 130 departamentos y villas se vendieron antes de la entrega, que quedó completada en diciembre de 2024.

El dato que vuelve a Mareterra un caso de interés no es solo el nivel de lujo. El barrio funciona como una vidriera de cómo compiten ciertos enclaves globales por atraer grandes fortunas con seguridad, baja carga impositiva y escasez extrema de suelo.
En ese esquema, ofrece una combinación singular: territorio mínimo, oferta limitada, nula tributación para la mayoría de los residentes y un mercado donde cada operación fija una referencia internacional.
Precios que reescriben el mercado del ultra lujo
Forbes detalló que algunas unidades ya salieron otra vez al mercado con valores de 12.900 dólares por pie cuadrado, equivalentes a unos 138.800 dólares por metro cuadrado. Ese nivel implica una prima de alrededor del 33% frente a parte de los precios pagados por compradores iniciales.

Un departamento de unos 525 metros cuadrados en Le Renzo, una de las torres del complejo, figura en venta por 73 millones de dólares, mientras que los alquileres mensuales pueden superar los 130.000 dólares.
La operación más resonante quedó asociada a Akhmetov. Según reveló Bloomberg, medio especializado en negocios y finanzas, el empresario compró en 2021 una vivienda de cinco niveles y 21 habitaciones en la cima de Le Renzo por unos 550 millones de dólares. Esa cifra desplazó récords previos de Hong Kong y Nueva York y colocó al desarrollo en el centro del mapa global del real estate de ultra lujo.

Quiénes entran en el nuevo enclave de Mónaco
La lógica de exclusividad también formó parte del diseño comercial. El desarrollo fue impulsado por el príncipe Alberto II de Mónaco y por el empresario inmobiliario Patrice Pastor, principal inversor privado del proyecto.
El medio consignó que los compradores originales debían pasar entrevistas personales con responsables del emprendimiento dentro de un proceso de selección por invitación.
La comercialización inicial incluyó la participación de agencias inmobiliarias elegidas para canalizar reservas, de modo que el filtro apuntó a controlar quién podía ingresar a uno de los enclaves más cerrados del principado.
Ese filtro social se combina con otro factor de peso: la concentración de riqueza ya existente en el país. La revista situó al principado como la jurisdicción con más multimillonarios por habitante del mundo, con al menos 29 residentes de ese nivel patrimonial y una fortuna conjunta de 167.000 millones de dólares.

A esa base se suman nuevos llegados y compradores de segunda residencia, atraídos por el mismo paquete de beneficios que explica la demanda en Mareterra.
Ventajas fiscales, seguridad y competencia con Dubái
El componente fiscal resulta central para entender esa presión sobre los precios. Los residentes del principado no pagan impuesto sobre la renta, sobre la propiedad ni sobre ganancias de capital, salvo en el caso de ciudadanos franceses bajo reglas específicas.
En materia sucesoria, Mónaco aplica una tasa del 0% para cónyuges y herederos en línea directa, pero sí cobra impuesto sobre herencias y donaciones para otros familiares o personas sin parentesco, con alícuotas que pueden ir del 4% al 16%.
Para acceder a la residencia, deben alquilar o comprar una vivienda y depositar 500.000 euros en una cuenta bancaria local. A eso se añade un argumento que los agentes inmobiliarios repiten en los reportes citados por Forbes: seguridad, discreción y estabilidad institucional.

La competencia con Dubái aparece de fondo en varias operaciones. Corredores inmobiliarios señalaron que hubo consultas de clientes instalados en ese emirato, donde también existen ventajas fiscales y procesos rápidos para radicarse.
La diferencia que exponen los vendedores de Mareterra pasa por la escasez de oferta frente al mar y por la percepción de resguardo político y patrimonial que ofrece el principado.
El negocio detrás de Mareterra
El proyecto también exhibe una mecánica financiera poco usual por su escala. La urbanización fue ejecutada por una sociedad participada por capital privado y por la constructora francesa Bouygues, mientras el Estado monegasco quedó asociado a través de impuestos sobre ventas y un pago fijo de unos 460 millones de dólares.

Según documentación financiera citada por Forbes, el desarrollo ya había generado más de 6.600 millones de dólares en ventas y un beneficio neto de unos 3.000 millones hacia junio de 2025.
Ese resultado ayuda a explicar por qué Mareterra excede la categoría de barrio de lujo. El caso muestra cómo un microestado sin espacio disponible expandió su territorio para vender escasez a precio récord, captar capital internacional y reforzar una marca país asociada a riqueza, reserva fiscal y privacidad.
En un mercado global donde las grandes fortunas evalúan residencia, protección patrimonial y liquidez inmobiliaria al mismo tiempo, Mareterra quedó instalado como una referencia de esa disputa.