
La Arthur Ashe de Nueva York presenció el desfallecimiento de una estrella. Djokovic deambuló por la pista ante la mirada atónita de los presentes. Sufrimiento, vómitos, lágrimas y el desvanecimiento llevaron al serbio a claudicar ante el argentino Mariano Navone. Djokovic no fue capaz de sobreponerse a su propio físico ni a un rival que acabó firmando un 3-2 (7-6(5), 5-7, 4-6, 6-2 y 6-1). Nole se despide del US Open fundido y superado en una noche de calvario, que volvió a reflejar sus problemas con el calor y la humedad.
Protagonizó momentos dulces, de ilusión al sobreponerse al primer set que acabó perdiendo y dar la vuelta al marcador al ganar los dos siguientes. Fue solo un reflejo. En el cuarto comenzó a desfondarse hasta el game over. Fue una noche de agonía para el serbio, que una vez más ve cómo su cuerpo dice basta. Hace unas semanas, vivió una situación similar en Cincinnati. “Lo de los vómitos es un problema serio. Luego, todo mi cuerpo empieza básicamente a venirse abajo, con calambres y dolor… La espalda y el hombro han dicho basta, y no he podido cerrar el partido", aseguraba el de Belgrado tras su derrota en Nueva York.
No se da por perdido. Ahora su prioridad es encontrar una solución: “Lo que estoy intentando es averiguar realmente qué está pasando y hasta dónde puedo llegar si sigo así”. Sin embargo, es consciente de que la situación es compleja: “Es una condición de salud que tengo y que me ha estado molestando durante los últimos años. Me causa muchos problemas, especialmente cuando hay humedad y hace calor”.

Alejandro García Cenzano es entrenador y sparring de tenis. Conoce bien el circuito; es parte de él. Durante su entrevista con Infobae, en la que repasa su trayectoria, también reflexionó sobre la situación de Djokovic. “En estos últimos torneos hemos visto que físicamente lo ha pasado mal; he leído que es por el tema del calor. No sé, hay algo en el organismo que no lo aguanta tanto, pero la realidad es que en los dos partidos iba ganando y por tema físico se le han escapado”, comenzaba. García considera que el serbio es “una leyenda, el mejor de la historia” y que tenísticamente todavía “podría aguantar unos años”.
Sin embargo, considera que el tenis está yendo cada vez más rápido y “cada vez los jugadores son más fuertes físicamente”. Según detalla, los tenistas como Shelton, Fritz, Rafa, Alcaraz o Sinner son cada vez más potentes. “Si solventa esos problemas con el calor, puede seguir ahí ganando partidos; un Grand Slam o Masters 1000 lo veo complicado. Pero ha demostrado que sigue teniendo nivel para llegar lejos, como en la final de Australia o las semifinales de Wimbledon”.

El calor en el circuito y la exigencia de los Grand Slam
Los tenistas llevan años combatiendo las altas temperaturas que se registran en muchos torneos del circuito ATP. La situación ha empeorado en los últimos años, dejando imágenes preocupantes. Cada vez son más habituales los golpes de calor entre los jugadores (también en las gradas), los calambres, las imágenes de tenistas con bolsas de hielo e incluso los vómitos. Ese termómetro disparado que está condicionando los torneos de algunos tenistas está llevando al serbio a la agonía más absoluta. Y más cuando se trata de un Grand Slam.
“Al final, en los Grand Slams, jugar a cinco sets con el calor de Australia, o el del US Open, no es nada fácil. Es estar ahí cuatro o cinco horas”, detallaba el sparring y entrenador español. E incidía: “No es jugar un partido, porque tú un partido lo puedes ganar; es que muchas veces solo tienes un día de descanso. En los Masters 1000 no tienen ni un día y ya tienen que volver a jugar al día siguiente. Y la capacidad de recuperación cuando vas siendo más mayor es más lenta”.
A partir de ahora, según considera Alejandro García, Djokovic debería ser más selectivo, algo que ya viene haciendo. “Ya hay Masters 1000 que no ha jugado, porque al final los Grand Slam son su prioridad. Pero es verdad que si te saltas muchos torneos, puedes perder esa capacidad competitiva”. De momento, el serbio lucha por encontrar la solución para sobreponerse al calor y la humedad que le hacen desfallecer sobre la pista.