En conversación con DEF, Diego Casaló, jefe de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, analizó abordó las nuevas dinámicas criminales y la agenda de seguridad (Fotos: Fernando Calzada)

La ciudad de Buenos Aires emerge como una de las urbes más seguras de Argentina y Latinoamérica. DEF entrevistó a Diego Casaló, jefe de la Policía de la Ciudad, para desentrañar el caso de éxito que logró disminuir en 2025 la cantidad de homicidios, robos y hurtos a niveles récord.

Las estadísticas de seguridad récord en CABA

En el último reporte publicado en 2025, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registró un total de 78 casos de homicidios, lo que representa una tasa de 2,5 cada 100.000 habitantes. No solo se trata de la cifra más baja en 31 años, sino que posiciona a la ciudad como la más segura de Argentina y América Latina.

De la misma forma, esta merma delictiva se evidenció también en los robos totales, hurtos y en los delitos con armas de fuego, que descendieron por encima del 25 % respecto a 2024.

Diego Casaló atribuyó los resultados a la gestión integral de datos y recursos: “Se debe a todo el trabajo que está haciendo el Ministerio de Seguridad y los distintos niveles de la Policía como herramienta operativa. Nosotros gobernamos y prevenimos desde el dato, pero para construir ese dato tenemos múltiples fuentes de información”.

En el último reporte publicado en 2025, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registró un total de 78 casos de homicidios, lo que representa una tasa de 2,5 cada 100.000 habitantes

“Nos hemos nutrido de la incorporación de patrulleros, motos, cuatriciclos y recurso humano. El gobierno de Jorge Macri apunta a esa política y estamos reforzando todos los elementos y la logística para prevenir el delito. Todo ese conjunto de cosas, la tecnología, el dato, el análisis de la información, el incremento de los recursos a disposición, es lo que luego da como resultado la baja del delito”.

Tecnología y datos: los recursos que transformaron la ciudad de Buenos Aires

Más allá de la mayor presencia policial, gracias a una fuerza que despliega alrededor de 28.000 efectivos todos los días, la tecnología cumple un rol crucial a la hora de prevenir y detectar el delito a tiempo.

Consultado sobre la incorporación de inteligencia artificial, una de las herramientas disruptivas del siglo XXI, el jefe policial fue categórico: “Nosotros ya estamos utilizando la inteligencia artificial desde hace varios años, centrándonos en las tareas forenses, el área de cibercrimen y en las cámaras de seguridad”.

Diego Casaló resaltó la importancia del Anillo Digital que vigila los accesos a la ciudad de Buenos Aires y del trabajo con el algoritmo que hace la Policía de la Ciudad: “La cámara no se enferma, la cámara no saca licencia. Lo que pasa es que no funciona por sí sola, le tenemos que enseñar a pensar y a resolver los problemas que la delincuencia nos plantea”.

Respecto a la cobertura de cámaras, que hoy supera el 83 % y se encuentra entre los porcentajes más altos de la región, aclaró: “La disposición de las cámaras dentro de la ciudad tiene todo un análisis previo sobre niveles de conflictividad, niveles de delito, posibilidad de que allí ocurra el delito. Estamos analizando si es conveniente llegar al 100 % de cobertura, pero estamos aplicando otras herramientas, como el análisis de la información, e incorporamos cámaras privadas que apuntan al sector público”.

Respecto a la cobertura de cámaras, que hoy supera el 83 % y se encuentra entre los porcentajes más altos de la región

Como ejemplo del impacto de la videovigilancia, destacó el caso de la Comisaría 1-C, ubicada en la zona de Constitución, y la implementación de “cámaras calientes”, un recurso que se utiliza de manera permanente y resulta clave para la prevención, ya que “la mitad de los detenidos que tiene la comisaría provienen de intervenciones a partir de la utilización del sistema de videovigilancia”.

Cibercrimen en Buenos Aires: desafíos y estrategias

Sobre el cibercrimen, el jefe policial fue contundente: “El cibercrimen no tiene fronteras, el cibercrimen no es específico de la ciudad. No detectamos solamente delitos contra la propiedad, sino phishing, estafas, corrupción de menores, y la ciudad tiene una fiscalía específica que se ocupa de ese tipo de delito tan aberrante”.

Además, detalló que “la Policía de la Ciudad recibe denuncias de personas a quienes les captaron sus comercios a través de sus bases de datos, stock de mercadería, incluso sus claves de acceso, lo cual les impide desarrollar su actividad”.

“Cuando nos ponemos a investigar, nos damos cuenta de que la estafa proviene de una IP de Estonia, de Lituania, de países de Europa del Este. Esto dificulta el accionar dentro de la jurisdicción y obliga a trabajar con más actores”, explicó Casaló.

Crimen organizado y narcotráfico, ¿cómo los enfrenta la Policía de la Ciudad?

Consultado sobre el abordaje del crimen organizado y el narcotráfico, el jefe de la Policía de la Ciudad explicó: “La Policía de la Ciudad tiene una división específica que se ocupa del crimen organizado, el Departamento de Investigaciones del Crimen Organizado”.

Sobre el cibercrimen, el jefe policial fue contundente: “El cibercrimen no tiene fronteras, el cibercrimen no es específico de la ciudad

Sin embargo, aclaró que las investigaciones no se inician de acuerdo con la calificación de delito, sino que la justicia es la que dispone qué fuerza interviene en cada tipo de investigación.

En ese sentido, el jefe de la Policía de la Ciudad remarcó que el trabajo entre las distintas fuerzas de seguridad involucradas es clave para una estrategia exitosa sobre dinámicas criminales que comúnmente actúan en distintas jurisdicciones.

Respecto al narcomenudeo, uno de los esquemas más complejos que experimenta Argentina, señaló: “Nosotros tenemos una política de prevención principalmente en los puntos de acceso a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en las villas o barrios de emergencia, que es donde detectamos que existe la mayor venta de droga a través del narcomenudeo”.

En distintas ubicaciones, el Gobierno de la Ciudad realiza un abordaje multiagencial con el Plan de Ordenamiento: con Tránsito, para garantizar la libre circulación; Higiene Urbana, para sacar la basura; Espacios Públicos, para iluminar, desmontar estructuras clandestinas y retirar vehículos abandonados. Todo esto contribuye a mayor seguridad, más allá de la presencia policial física y la videovigilancia.

Como ejemplo del impacto de la videovigilancia, destacó el caso de la Comisaría 1-C, ubicada en la zona de Constitución, y la implementación de “cámaras calientes”, un recurso que se utiliza de manera permanente y resulta clave para la prevención (Fotos: Fernando Calzada)

“A través de la prevención, hemos logrado que no haya acopio importante de droga dentro de nuestra zona de responsabilidad. Nosotros obligamos al delincuente a que deba modificar su logística. Hace muchos años, la droga, en algunos casos, se acopiaba en grandes cantidades dentro de la ciudad. Hoy eso al delincuente no le conviene, porque sabe que la policía le va a caer, sabe que la policía lo va a ir a allanar”, sintetizó Diego Casaló.

Como cierre de la entrevista, el jefe de la Policía de la Ciudad reflexionó que la mayor fortaleza del trabajo policial es permitir que la gente disfrute y que el vecino de la ciudad de Buenos Aires “nos perciba mejor y vea que estamos a su disposición”.