El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, fijó el jueves 3 de septiembre de 2026 el tono de su política exterior al reunirse con la embajadora de Colombia en Estados Unidos, María Consuelo Araújo, y con el nuevo representante ante la ONU, Mauricio Gaona, a los que les encomendó abrir puertas, construir alianzas, atraer inversión y defender los intereses del país. Todo esto bajo una consigna política precisa: que Colombia “vuelva a hacerse respetar” en el mundo.
La reunión entre el jefe de Estado y los diplomáticos, efectuada en el Palacio de San Carlos, ocurrió después de que el vicepresidente José Manuel Restrepo confirmó la posesión de Gaona como embajador de Colombia ante las Naciones Unidas. Su tarea inmediata incluirá la representación del país en el Consejo de Seguridad y en la próxima Asamblea General del organismo multilateral, en una apuesta hacia el fortalecimiento de la presencia nacional.

En su cuenta de X, el presidente presentó el encuentro como parte de una estrategia para “proyectar ante el mundo una Colombia fuerte, confiable y llena de oportunidades”. Luego definió la misión de la diplomacia colombiana en cuatro verbos: “abrir puertas, construir alianzas, atraer inversión y defender los intereses de Colombia, mostrando con orgullo todo lo que nuestra patria tiene para ofrecer”, agregó el jefe de Estado en relación con estos nombramientos.
De esta forma, se reveló una línea de acción que combina promoción económica y defensa política del país. Con ello, el Gobierno no solo busca presencia internacional, sino también restaurar una imagen de autoridad y prestigio en escenarios donde Colombia tendrá representación inmediata con la presencia de estos dos embajadores, con perfiles que demuestran, según expuso el mandatario, experiencia y visión internacional para posicionar los intereses nacionales.
El pedido de Abelardo de la Espriella a María Consuelo Araújo y Mauricio Gaona
El jefe de Estado fue conciso en los objetivos que deberán cumplir ambos embajadores. “Nuestra diplomacia tiene una misión clara: abrir puertas, construir alianzas, atraer inversión y defender los intereses de Colombia”, escribió De la Espriella, que luego hizo énfasis en el lema durante su administración. “Colombia vuelve a hacerse respetar y a ocupar el lugar que merece en el mundo”, expresó el mandatario en su publicación, con la que definió la línea de acción.

Con este postulado, el gobernante, que busca fortalecer sus lazos políticos y comerciales con el país norteamericano, y de la misma manera ubicar la diplomacia como una herramienta de gestión económica y de representación política al mismo tiempo en organismos de alcance mundial como la Organización de las Naciones Unidas. Todo ello, con el agregado de traer inversión y reafirmar las alianzas que le permitan a Colombia su reconfiguración.
En el caso de Araújo, la valduparense llega a ese papel con experiencia como exministra de Cultura y excanciller en la administración de Álvaro Uribe Vélez; y como exsecretaria de Integración Social de Bogotá y exgerente de TransMilenio en el gobierno de Enrique Peñalosa como alcalde de Bogotá; además de su reciente paso por los medios de comunicación, como panelista de Blu Radio, y su corto periodo como presidenta de la Cámara Colombiana de la Infraestructura.

Gaona, por su parte, asume la delegación ante Naciones Unidas con trayectoria como abogado constitucionalista y académico especializado en derecho internacional y derechos humanos. El jurista, hijo del exmagistrado Manuel Gaona Cruz, asesinado en la toma del Palacio de Justicia aquel 6 y 7 de noviembre de 1985, cuenta con formación en McGill, Harvard y la Sorbona, y con presencia en el debate público por su defensa del orden institucional.
Cuando anunció su nombramiento, De La Espriella sostuvo que desde la ONU representará a Colombia “con rigor, liderazgo y una visión moderna de las relaciones internacionales”. Y, en esa misma intervención, añadió que su gestión deberá fortalecer alianzas estratégicas y “devolverle al país el prestigio que merece en el escenario global”. De la misma manera destacó la trayectoria de Araújo y su capacidad de gestión en las más altas esferas del Estado.



