La elección presidencial de Brasil sumó en las últimas semanas un protagonista inesperado. Augusto Cury, un psiquiatra de 67 años que construyó su trayectoria como escritor de autoayuda y empresario, dejó de ser un candidato marginal en las encuestas y comenzó a disputar el tercer lugar en una campaña dominada por Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.

El salto se produjo después del debate del 23 de agosto, al que no asistieron los dos principales candidatos. Cury había comenzado el mes con una intención de voto cercana al 1% o 2%, pero después del encuentro llegó a registrar hasta un 11%. Aunque luego se ubicó en torno de los 8 o 9 puntos, el crecimiento alcanzó para instalarlo como una de las novedades de la carrera presidencial.

La primera vuelta será el 4 de octubre y, si ningún candidato obtiene los votos necesarios para imponerse, Brasil volverá a las urnas el 25 de octubre. En ese escenario, el peso de quienes queden detrás de los favoritos puede ser decisivo.

Augusto Cury construyó su perfil público como psiquiatra, escritor de autoayuda y empresario antes de lanzarse a la política de Brasil (REUTERS/Tita Barros)

Augusto Cury, el psiquiatra que convirtió la mente en un fenómeno editorial

Cury nació en São Paulo y creció en una familia de seis hermanos. Estudió Medicina en la Facultad de Medicina de São José do Rio Preto y se especializó en psiquiatría, pero su reconocimiento público llegó por fuera de los consultorios.

Durante las últimas décadas construyó una carrera como escritor y divulgador de temas relacionados con la mente, las emociones y el comportamiento humano. Publicó más de 70 libros y asegura haber vendido más de 40 millones de ejemplares en alrededor de 90 países, cifras que lo convirtieron en uno de los autores brasileños de autoayuda más exitosos.

Entre sus obras más conocidas está El vendedor de sueños, una novela publicada en 2008 y adaptada al cine en 2016. La historia sigue a un psicólogo al borde del suicidio que conoce a un hombre que cuestiona las convenciones sociales vinculadas con el éxito, el consumo y el estatus.

Su propia experiencia también forma parte de la narrativa que construyó alrededor de su obra. Durante la universidad atravesó una crisis depresiva que, según su relato, lo llevó a estudiar el funcionamiento de la mente y a desarrollar herramientas para controlar los pensamientos y las emociones.

El psiquiatra Augusto Cury publicó más de 70 libros, vendió millones de ejemplares y alcanzó notoriedad con El vendedor de sueños (REUTERS/Jean Carniel)

Ese método terminó convertido en una propuesta educativa. Cury creó la Escuela de Inteligencia, un programa basado en sus ideas sobre educación emocional y desarrollo personal. Según los datos difundidos por el propio candidato, unas 400 mil personas participaron de sus programas. Ahora intenta trasladar esa experiencia al ámbito público.

Una candidatura construida contra la polarización

La propuesta de Cury parte de un diagnóstico: Brasil quedó atrapado entre el lulismo y el bolsonarismo. Su candidatura busca ocupar el espacio de quienes no se sienten representados por ninguno de los dos grandes polos.

El candidato sostiene que las familias de Lula y Bolsonaro mantienen al país encerrado en una disputa que desplaza otros problemas. Su apuesta consiste en presentarse como una alternativa de centro y construir una identidad política por fuera de esa confrontación.

En materia económica propone déficit fiscal cero, reducción del gasto público, menor endeudamiento y un Estado más pequeño. Al mismo tiempo, plantea ampliar las políticas de educación y salud mental y fortalecer las oportunidades para los pequeños emprendedores.

Su concepción quedó sintetizada en una fórmula: cabeza capitalista y corazón socialista. La idea combina una administración económica austera con políticas sociales enfocadas en educación, salud y desarrollo individual.

La propuesta de Augusto Cury se presenta contra la polarización entre el lulismo y el bolsonarismo y busca captar votantes de centro (REUTERS/Jean Carniel)

La propuesta más singular está vinculada con su propia trayectoria. Cury quiere incorporar al sistema público la metodología de la Escuela de Inteligencia y ofrecerla gratuitamente. El proyecto generó cuestionamientos porque se trata de un programa que también comercializa desde su estructura privada. Su respuesta es que, desde el Estado, lo aplicaría ad honorem.

Un outsider con una enorme fortuna y poca experiencia política

La candidatura también se apoya en una particular circunstancia personal. Cury construyó un importante patrimonio a través de sus actividades editoriales y empresariales, además de su participación en el agronegocio, y figura entre los postulantes más ricos de la elección.

Ese dato es parte de su argumento político. El candidato asegura que no necesita llegar al poder para enriquecerse y que su ingreso a la política responde a una decisión personal, no a una búsqueda de dinero o reconocimiento.

La ausencia de una trayectoria política extensa es, al mismo tiempo, una fortaleza y una debilidad. Le permite presentarse como alguien ajeno a las estructuras tradicionales, pero también plantea interrogantes sobre su capacidad de gestión y sobre la estructura necesaria para sostener el crecimiento de su candidatura.

El crecimiento electoral de Augusto Cury atrajo a jóvenes y sectores de ingresos medios y altos, y empezó a disputarle votos a Flávio Bolsonaro (REUTERS/Jean Carniel)

Cury compite por Avante y lleva como compañero de fórmula a Julio Delgado, exlegislador socialista. La composición de la fórmula busca mantener una identidad propia en una elección atravesada por la disputa entre el PT y el bolsonarismo.

El voto que empezó a disputar con Flávio Bolsonaro

El crecimiento de Cury no se explica únicamente por la búsqueda de una opción moderada. Su avance también comenzó a atraer a sectores que anteriormente habían mostrado interés por Renan Santos, el candidato que ganó notoriedad con un discurso situado a la derecha del bolsonarismo.

Su respaldo aparece con mayor fuerza entre jóvenes, personas con estudios superiores y sectores de ingresos medios y altos. Son grupos con menor identificación partidaria y más permeables a una propuesta que se presenta por fuera de los polos tradicionales.

Sin embargo, el electorado de Cury tiene una característica particular: su rechazo al gobierno de Lula parece ser más fuerte que su rechazo al bolsonarismo. Esa composición lo convierte en un competidor relevante para Flávio Bolsonaro y abre un interrogante sobre el destino de sus votos si la elección termina en segunda vuelta.

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