
El 27 Congreso Español de Ornitología ha presentado en Granada una base de datos abierta, Avotrex, para medir cuántas aves se han extinguido por la acción humana más allá de las listas oficiales, un vacío que impide calcular con precisión la biodiversidad funcional y evolutiva perdida desde el Pleistoceno tardío.
La herramienta reúne los rasgos morfológicos y ecológicos de todas las aves extinguidas desde ese periodo geológico mediante la combinación de literatura científica y medidas tomadas en colecciones de historia natural. Ese material permite aproximarse a la función ecológica de especies desaparecidas de las que en muchos casos solo se conservan restos subfósiles.
La base se ha dado a conocer durante un congreso que se celebra desde el pasado miércoles y que termina este domingo en Granada, con la participación de más de 400 investigadores y conservacionistas de España y Portugal. La cita coincide además con el octavo Congreso Ibérico y reúne a investigadores, responsables de administraciones y ornitólogos. El diagnóstico que ha expuesto el encuentro parte de una idea central: los cálculos oficiales, como la Lista Roja de la UICN, se quedan cortos para estimar el impacto humano sobre la extinción de aves.
Qué es Avotrex y por qué amplía el recuento de aves extinguidas
El investigador de la Universidad de Vic-Universitat Central de Catalunya, Ferrán Sayol Altarriba, distinguido con el Premio Bernis Investigador Novel de esta edición, ha ofrecido una conferencia centrada en la extinción de las aves y sus efectos sobre la pérdida de diversidad funcional y evolutiva. Citado por EFE, ha subrayado que las extinciones causadas por el ser humano comenzaron mucho antes de los primeros registros escritos. Esa circunstancia deja fuera de los balances oficiales a numerosas especies cuya existencia solo se conoce por restos subfósiles y de las que no hay información detallada sobre morfología o ecología.
Esa laguna dificulta reconstruir cómo eran las comunidades de aves antes del impacto humano. También impide calcular con exactitud cuánta biodiversidad se ha perdido realmente en el conjunto del planeta. Para cubrir ese hueco, la organización de la cita ha desarrollado Avotrex como una base de datos abierta. El sistema recopila información morfológica y ecológica de las aves extinguidas y la integra con datos obtenidos en colecciones de historia natural.
Los resultados obtenidos hasta ahora apuntan a que las extinciones no se han producido al azar. La publicación ha explicado que el impacto se ha concentrado en las islas y en especies con rasgos singulares, entre ellas las aves no voladoras. El método empleado utiliza la morfología como aproximación a la función ecológica. A partir de esa relación, los investigadores cuantifican la diversidad funcional y filogenética que se ha perdido en el conjunto de las aves del mundo.
Los datos presentados indican además que las especies introducidas no compensan esa desaparición. Al contrario, homogenizan funcionalmente las comunidades insulares, lo que reduce la singularidad ecológica de esos territorios.
El congreso está organizado por SEO/BirdLife y SPEA, la organización BirdLife en Portugal, con la colaboración especial de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada. La cita se ha concebido además como un evento neutro en CO2 y calculará la huella de carbono derivada de consumos energéticos y desplazamientos para compensarla.



