
La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) reforzó las acciones para avanzar hacia la eliminación de la malaria en Costa Rica, en medio de un aumento de casos importados en la zona norte del país, una región donde el flujo migratorio y las características del cordón fronterizo representan un desafío adicional para las autoridades sanitarias.
Como parte de esta estrategia, la institución participó junto al Ministerio de Salud, el Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (Inciensa), la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en una misión técnica realizada entre el 1 y el 4 de septiembre en la Región Huetar Norte.
El objetivo fue evaluar la implementación de nuevas herramientas utilizadas en el país dentro de la Iniciativa Regional para la Eliminación de la Malaria, de la que Costa Rica forma parte.
Entre las medidas analizadas se encuentra la aplicación de la prueba para detectar la deficiencia de G6PD, además del uso de tafenoquina y de dosis altas de primaquina dentro de los esquemas terapéuticos contra la enfermedad.
La vigilancia también se ha intensificado directamente en las comunidades. La CCSS explicó que durante los últimos meses ha aumentado la búsqueda de casos, en coordinación con el Ministerio de Salud, para detectar rápidamente a las personas infectadas y reducir el riesgo de transmisión.
En ese trabajo participan los Asistentes Técnicos de Atención Primaria (ataps), quienes cuentan con herramientas que permiten diagnosticar casos incluso en comunidades dispersas y con los insumos necesarios para iniciar el tratamiento inmediatamente en el sitio.
Costa Rica introduce nueva alternativa de tratamiento
La epidemióloga de la CCSS Guiselle Guzmán Saborío destacó que Costa Rica se convirtió en el primer país de Centroamérica en utilizar tafenoquina como parte de las alternativas terapéuticas dirigidas a la eliminación de la malaria.
“Esta innovación busca reducir el riesgo de recaídas y abandono del tratamiento, fortaleciendo la seguridad y eficacia de la estrategia nacional de eliminación de la malaria, en un contexto de baja transmisión local, pero con creciente riesgo de casos importados”, señaló Guzmán.
Durante la misión realizada en septiembre, los especialistas nacionales y regionales también analizaron la información epidemiológica existente y revisaron la capacidad del sistema sanitario para realizar un diagnóstico oportuno y ofrecer un tratamiento seguro.
Asimismo, se efectuaron visitas de campo en la Región Huetar Norte, donde se brindó atención médica a personas en condición de vulnerabilidad.
Actualmente, las autoridades contabilizan en esa zona 11 casos autóctonos de malaria y 39 casos importados.
El incremento de contagios procedentes del extranjero está relacionado, según la información institucional, con la ubicación fronteriza de la región y el elevado flujo de personas que se movilizan por el sector.
Esas condiciones pueden dificultar las labores de seguimiento y control sanitario, especialmente en comunidades alejadas o con alta movilidad poblacional.

Diagnóstico rápido, una pieza clave
La doctora María Fernanda Valerio, coordinadora de la Estrategia de Detección, Tratamiento, Investigación y Respuesta contra la Malaria (DTIR) en el área de salud de Santa Rosa de Pocosol, afirmó que la coordinación entre instituciones resulta esencial para responder rápidamente ante cada contagio.
“Una vez que se diagnostica un caso positivo, se inicia el tratamiento y el acompañamiento al paciente”, explicó Valerio.
Ese abordaje busca cortar posibles cadenas de transmisión y garantizar que las personas completen adecuadamente los medicamentos indicados.
Entre los síntomas que pueden aparecer en una persona con malaria se encuentran fiebre intermitente, escalofríos, dolor abdominal, fatiga, diarrea, náuseas, vómitos, dolor de cabeza, respiración rápida, aumento de la frecuencia cardíaca, tos y dolor muscular.
La malaria es causada por parásitos del género Plasmodium. En Costa Rica, su transmisión ocurre principalmente a través del mosquito Anopheles albimanus.
Este vector posee características y lugares de reproducción diferentes a los mosquitos involucrados en la transmisión de otras enfermedades frecuentes en el país, como dengue, zika y chikungunya.
Aunque Costa Rica mantiene un escenario de baja transmisión local, las autoridades consideran que la vigilancia debe permanecer activa debido a la posibilidad de aparición de casos importados.

Por ello, la estrategia combina la detección temprana en comunidades, el inicio inmediato del tratamiento, la incorporación de nuevas alternativas terapéuticas y la cooperación entre instituciones nacionales y organismos internacionales.
El objetivo final es evitar nuevos focos de transmisión y avanzar hacia la eliminación de la malaria en Costa Rica, particularmente en regiones fronterizas donde actualmente se concentra el mayor riesgo.




