El Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Martín condenó este miércoles a prisión perpetua a Hernán Ariel Bonda por el crimen de Sebastián Ochoa, el playero de 26 años que fue asesinado en José C. Paz cuando volvía de trabajar y faltaba apenas una semana para el nacimiento de su hija. En el mismo fallo, los jueces ordenaron la inmediata libertad de Elías Santiago Fernández, el otro acusado que llegó a juicio por el homicidio.
Los jueces consideraron a Bonda coautor penalmente responsable del robo agravado por el uso de arma de fuego, en concurso real con el homicidio agravado por alevosía, criminis causa y por el concurso premeditado de dos o más personas.
El crimen ocurrió el 19 de enero de 2024, cuando Ochoa terminó su turno en una estación de servicio ubicada sobre la ruta 8. A las 6.17, como hacía habitualmente, le avisó por mensaje a su pareja, Daniela, que había terminado de trabajar. Después se subió a su moto y emprendió el regreso a su casa.

Según la investigación, el joven fue seguido por cuatro motochorros que se movilizaban en dos motos robadas que lo sorprendieron con el objetivo de asaltarlo. La reconstrucción del ataque determinó que Sebastián entregó la moto y comenzó a alejarse. Sin embargo, recibió un disparo por la espalda y murió en el lugar.
La causa avanzó a partir del análisis de cámaras de seguridad, allanamientos y distintos peritajes. La investigación, en principio, logró identificar a Bonda y supuestamente a Fernández como dos de los integrantes del grupo que participó del ataque.
Condenaron a Bonda y liberaron a Fernández
Durante el debate, que comenzó el pasado 2 de septiembre en los tribunales de San Martín, se incorporaron distintas pruebas reunidas durante la investigación.
En ese contexto, Bonda dio los nombres de otras personas que, según su declaración, habían participado del hecho aquella madrugada. Sin embargo, hubo otros implicados que no pudieron ser encontrados ni llegaron a ser juzgados en este proceso.
Finalmente, el tribunal dio a conocer la resolución. Bonda recibió la pena máxima: prisión perpetua. En tanto, respecto de Fernández, se ordenó su inmediata libertad porque no había pruebas suficientes, siempre que no exista otra causa, captura u orden de detención vigente en su contra, de acuerdo con la resolución a la que accedió TN.
El dolor de la familia del playero
Sebastián tenía 26 años y estaba a una semana de convertirse en papá por segunda vez. Su familia sostuvo durante todo el proceso que el joven no había intentado enfrentarse con los delincuentes porque sabía que su vida estaba en riesgo. “Él no iba a pelear por su moto. Amaba su vida. Sabía que si le pedían la moto, la tenía que entregar. Lo fusilaron sin piedad”, había expresado su mamá, Carmen de Sánchez.
Tras la condena a Bonda, Carmen aseguró en diálogo con este medio: “Satisfecha de que Bonda pague y de que se pudo saber por él quiénes fueron los otros tres. Seguiré hasta que ellos también tengan una condena perpetua”.
Al mismo tiempo, agregó: “Nada va a tapar el dolor ni nos van a devolver a mi hijo. Estos delincuentes asesinos tienen que pagar de una vez. Penas ejemplares para todos los asesinos y justicia para los ciudadanos de bien”.



