
Linwei Ding fue condenado a prisión por robar secretos comerciales de Google relacionados con tecnología avanzada de inteligencia artificial, en un caso que las autoridades de Estados Unidos presentaron como un episodio de alto impacto para la protección de tecnología estratégica.
La sentencia fue dictada por un juez federal en San Francisco, que resolvió imponerle 11 meses y 29 días de cárcel tras considerar que la pena orientativa de entre cero y seis meses resultaba insuficiente frente a la gravedad de los hechos, informó Bloomberg Law.
La resolución judicial cierra un nuevo capítulo de un expediente que ya había cobrado relevancia a comienzos de año, cuando un jurado declaró culpable al exingeniero de software de Google por apropiarse de documentación confidencial mientras avanzaba en planes ligados a una empresa emergente de inteligencia artificial en China.
El caso gira en torno al acceso y descarga de materiales internos vinculados con el desarrollo de chips y sistemas informáticos que la compañía considera secretos comerciales.
El juez elevó la pena por encima de la recomendación inicial

La condena conocida ahora marca un endurecimiento. De acuerdo con Bloomberg Law, el juez federal de San Francisco Vince Chhabria entendió que una pena de hasta seis meses no alcanzaba para reflejar la dimensión del delito cometido por Linwei Ding.
El expediente judicial sostiene que Ding descargó miles de páginas de documentos confidenciales mientras aún trabajaba como ingeniero en Google. Entre ese material había datos técnicos sobre la tecnología utilizada para fabricar chips de IA y sobre la infraestructura informática que sostiene el desarrollo de esos sistemas. La información, siempre de acuerdo con lo expuesto en sede judicial y lo publicado por Bloomberg Law, formaba parte del núcleo sensible de la operación tecnológica de la compañía.
La fiscalía afirmó que Ding sustrajo documentación mientras preparaba una startup en China

La reconstrucción previa del caso, difundida por Reuters, indicó que el exingeniero transfirió a cuentas personales una enorme cantidad de archivos internos durante el período en que tenía acceso privilegiado dentro de Google. Esa cobertura precisó que el volumen total alcanzó unas 14.000 páginas de información técnica, de las cuales 105 contenían secretos comerciales relacionados con la infraestructura de inteligencia artificial de la empresa.
Entre los materiales mencionados en esa etapa de la causa figuraban detalles sobre hardware, plataformas de software y la arquitectura de los chips personalizados Tensor Processing Unit, utilizados por Google para tareas de IA. También aparecían datos sobre sistemas de procesamiento gráfico y tarjetas de red inteligentes para la comunicación dentro de supercomputadoras, tal y como recogieron esos reportes.
La acusación federal aseguró que Ding realizó esas descargas entre mayo de 2022 y abril de 2023, mientras mantenía contactos con empresas tecnológicas radicadas en China y avanzaba en su propio proyecto empresarial. En ese marco, los fiscales sostuvieron que el acusado buscaba aprovechar conocimientos y documentos internos para acelerar el desarrollo de infraestructura de alta capacidad computacional en el país asiático.
El caso fue presentado como un precedente en espionaje económico ligado a la IA
Cuando se conoció el veredicto de culpabilidad, el Departamento de Justicia de Estados Unidos remarcó que se trataba de la primera condena del país por espionaje económico vinculado con inteligencia artificial.
Durante el juicio, la defensa argumentó que buena parte de los documentos estaba disponible para un universo amplio de empleados y contratistas de Google, y sostuvo además que no existían pruebas de una comercialización efectiva del material. El jurado, sin embargo, rechazó esa postura y avaló la tesis acusatoria, que describió el accionar de Ding como una apropiación deliberada de información reservada.
Funcionarios citados por la cobertura previa advirtieron que este tipo de maniobras puede permitir “saltear etapas clave” en la construcción de supercomputadoras orientadas a la IA, una ventaja que, en términos de desarrollo industrial, equivaldría a años de trabajo y a inversiones de gran escala.
En agosto, el juez federal Chhabria había anulado siete cargos de espionaje económico contra Ding al considerar que las pruebas no demostraban que supiera o tuviera la intención de beneficiar al gobierno de China. El magistrado mantuvo, en cambio, las siete condenas por robo de secretos comerciales, al considerar que las pruebas sí respaldaban esos cargos.
Este miércoles, el juez definió la pena por esos delitos y condenó a Ding a 11 meses y 29 días de prisión, por encima del rango de hasta seis meses recomendado por las pautas federales.




