València, 5 sep (EFE).- Las personas que ciberacosan a niños, niñas y adolescentes en internet suelen pedir imágenes íntimas en los primeros minutos de conversación, según un estudio de la Universitat Politècnica de València (UPV) que ha analizado conversaciones reales e identificado los principales patrones lingüísticos usados para lograr ese material.
Los resultados del estudio pueden contribuir al desarrollo de herramientas de detección más eficaces para detectar situaciones de riesgo y reforzar los programas de prevención del abuso sexual infantil en la red dirigidos a familias, docentes y fuerzas de seguridad, según ha señalado este sábado la UPV en un comunicado.
La investigación, realizada por Nuria Lorenzo-Dus, Andrea García-Montes y Carmen Pérez-Sabater, es el primer análisis corpus-pragmático en español centrado en las estrategias comunicativas empleadas en internet por las personas agresoras cuando solicitan material de abuso y explotacion infantil (MAESI).
Uno de los resultados más destacados del trabajo es que más de la mitad de las primeras peticiones de imágenes o vídeos de contenido sexual se producen durante los cinco primeros turnos de conversación.
Además, las personas agresoras no recurren únicamente a amenazas o chantajes, sino que con frecuencia combinan peticiones directas con mensajes de cercanía, afecto o aparente confianza para presentar estas solicitudes como algo normal dentro de una supuesta relación.
El análisis también revela diferencias claras entre el comportamiento comunicativo de ambas partes: mientras los niños, niñas y adolescentes hablan principalmente de aspectos personales o cotidianos, quienes agreden desvían rápidamente la conversación hacia contenidos sexuales y usan estrategias para reforzar su influencia sobre la víctima, como intentar generar un sentimiento de confianza, compromiso o deuda emocional para aumentar las probabilidades de que les envíen imágenes.
"Muchas de las personas agresoras no comienzan con amenazas. Construyen primero una relación aparentemente cercana para normalizar conductas que constituyen una forma de explotación sexual", explica Andrea García-Montes, investigadora de la UPV y coautora del estudio.
Las investigadoras destacan que conocer estos patrones puede ayudar a mejorar tanto los sistemas automáticos de detección como los programas de educación digital dirigidos tanto a los niños, niñas y adolescentes, como a sus familias y profesionales.
"Nuestro trabajo identifica señales lingüísticas que pueden facilitar la detección temprana de situaciones de riesgo. Comprender cómo evolucionan estas conversaciones resulta esencial para diseñar mejores estrategias de prevención", señala Carmen Pérez-Sabater.
El estudio combina técnicas de lingüística de corpus y análisis pragmático para examinar con detalle la evolución de las conversaciones, una metodología que permite identificar estrategias comunicativas difíciles de detectar mediante otros enfoques.
"La prevención empieza por entender cómo se construye el engaño. Este estudio demuestra que las solicitudes de material de abuso y explotación infantil no son actos aislados, sino el resultado de estrategias comunicativas específicas y reconocibles. Identificarlas nos permite avanzar hacia herramientas de detección más eficaces y hacia una educación digital mejor informada", señala Nuria Lorenzo-Dus.
Esta investigación forma parte del proyecto PRECISION, coordinado por Nuria Lorenzo-Dus en la UPV y financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, cuyo objetivo es generar conocimiento riguroso para anticipar y combatir las nuevas formas de explotación y abuso sexual infantil en entornos digitales, según las mismas fuentes. EFE

