Juan Pablo Luque y Dante Bowen sostienen sus aspiraciones y disputan el liderazgo del peronismo chubutense para una candidatura a la gobernación

El peronismo chubutense comenzó a mover sus fichas con un objetivo concreto: recuperar el poder provincial. El problema es que, antes de intentar desbancar a Ignacio “Nacho” Torres, deberá resolver una disputa interna que amenaza con convertirse en el principal condicionante de su estrategia electoral.

Dos sectores se disputan el liderazgo del espacio y, detrás de esa discusión, aparece la pelea por definir quién tendrá el capital político suficiente para encabezar una eventual candidatura a la gobernación.

Uno de los nombres que ya está en carrera es el del diputado nacional Juan Pablo Luque, quien fue derrotado por Torres en la última elección provincial y pretende volver a ocupar el centro de la escena. Enfrente aparece Dante Bowen, intendente de Dolavon, que también busca posicionarse dentro del armado peronista y disputar la candidatura.

Por ahora, la rosca interna no encuentra un punto de equilibrio. Los dirigentes comparten actos, fotos y algunas actividades, pero ese acercamiento no se traduce necesariamente en una negociación que permita ordenar el tablero.

La posibilidad de una lista de unidad todavía no está formalmente descartada, aunque en el peronismo provincial son cada vez más quienes descuentan que la interna será el mecanismo para dirimir la candidatura.

“No descartamos una lista de unidad, pero todo indica que iremos a internas”, aseguró un dirigente del espacio, que reconoce las dificultades para alcanzar un acuerdo.

La discusión, además, incorpora un elemento que genera ruido puertas adentro: el antecedente electoral de Luque. “Un proceso de internas resolvería la postulación, aunque también hay que poner sobre la mesa que Luque ya fue candidato y perdió. Tal vez debería darle una posibilidad a Bowen de intentarlo”, sostuvo la misma fuente.

Pero no todos dentro del peronismo creen que una interna sea el mejor camino. Otro sector advierte que una disputa abierta podría profundizar la fragmentación y debilitar la estructura partidaria de cara a la elección general. “El que pierde, no acompaña. Y así el peronismo pierde fuerza”, resumen en el PJ.

En medio de esa discusión comenzó a circular una alternativa destinada a destrabar la pelea: que Luque vuelva a competir por la intendencia de Comodoro Rivadavia, cargo que ocupó entre 2019 y 2023, y deje despejado el camino para que Bowen dispute la gobernación.

El problema es que quienes conocen al diputado no ven esa posibilidad como viable. Luque pretende conservar su lugar en la discusión provincial y difícilmente acepte retroceder posiciones en el tablero político. “¿De diputado a intendente, otra vez? No hay forma”, sostienen cerca del dirigente.

Torres consolida su armado

Ignacio Torres fortalece su armado para 2027 con apoyo de la UCR, tras la victoria de Gerardo Merino en la interna radical de Esquel

Mientras el peronismo busca ordenar sus piezas, Torres avanza en la construcción de su propio esquema electoral.

Aunque todavía no formalizó su intención, en el oficialismo dan por descontado que el gobernador buscará la reelección. El mandatario trabaja en ampliar su base de sustentación y sumar dirigentes por fuera de su espacio, con una lógica de construcción transversal que le permita llegar fortalecido a 2027.

En ese proceso, la reciente interna de la Unión Cívica Radical tuvo una importancia particular.

El resultado electoral en Esquel terminó favoreciendo a Gerardo Merino, un dirigente alineado con Torres y defensor del acuerdo entre el radicalismo y el gobernador. El intendente se impuso con 40 de los 65 votos de los delegados que participaron del plenario.

La elección interna tuvo una lectura que excedió las fronteras partidarias. Para el oficialismo provincial, el triunfo de Merino representa un respaldo al esquema de alianzas que Torres viene construyendo. Para sus adversarios internos, en cambio, la derrota supone un retroceso en el intento de modificar esa sociedad.

El propio gobernador se encargó de marcar la cancha: “La UCR es oficialismo”. Merino, tras la victoria, ratificó el alineamiento: “Tenemos que seguir acompañando al gobernador”.

El resultado, en definitiva, fortaleció la sociedad política entre Torres y el radicalismo y le permitió al gobernador sumar una cuota adicional de músculo territorial en su estrategia de reelección.

La Libertad Avanza espera definiciones

El otro actor que puede modificar el tablero es La Libertad Avanza.

La posibilidad de un acuerdo entre el espacio libertario y Torres todavía está en etapa de negociación. La definición, en buena medida, depende de las señales que lleguen desde la Casa Rosada y de cómo los armadores nacionales decidan ordenar el mapa electoral en Chubut.

Torres ya dejó en claro que no rechaza una eventual alianza, aunque puso condiciones y buscó diferenciarse de una eventual construcción exclusivamente electoral.

En un evento de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham), el gobernador sostuvo que los acuerdos deben tener un sentido político y de gestión.

“Los acuerdos tienen que venir de la mano de para qué nos juntamos. El rejunte no tiene ningún tipo de sentido si es solamente para ganar una elección”, afirmó.

La frase no fue inocua. Torres busca preservar margen de maniobra y evitar que una eventual alianza con el espacio libertario termine condicionando su propio armado político.

Si finalmente no hay acuerdo, el diputado nacional César Treffinger aparece como una de las alternativas de LLA para disputar la gobernación. Por ahora, sin embargo, nadie mueve todas sus fichas.

El peronismo necesita ordenar su interna. Torres trabaja para ampliar su base política. Y La Libertad Avanza espera definiciones nacionales. El tablero de 2027 ya comenzó a moverse, aunque todavía quedan varias piezas por acomodar.