
Luego de que el dólar mayorista perforara los $1.500 la semana pasada, el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, instó al Gobierno a eliminar las restricciones cambiarias y avanzar hacia una “ortodoxia monetaria plena”, alertando que la continuidad de las reformas económicas podría verse amenazada tras las elecciones de 2027 si no se profundizan los cambios en el sistema financiero y cambiario.
En una entrada de su blog, Cavallo sostuvo que la disciplina fiscal promovida por el Ejecutivo es positiva, pero advirtió que “la ortodoxia monetaria ha estado completamente ausente de la práctica de la política económica implementada hasta ahora”.
A su juicio entre quienes apoyan el cambio iniciado por Javier Milei existe “mucha preocupación por la posibilidad de que los resultados electorales de 2027 provoquen no solo discontinuidad sino, reversión de los avances que se están logrando”.
Para el exministro, el eje pendiente consiste en avanzar hacia una ortodoxia monetaria que elimine las restricciones cambiarias, permita la libre circulación de capitales y habilite la competencia entre el peso y el dólar. Bajo esa mirada, el tipo de cambio debe surgir de un mercado que no quede sujeto a controles, segmentaciones ni decisiones inesperadas de las autoridades.
“La marcha hacia la ortodoxia monetaria requiere inexorablemente eliminar todo vestigio de cepo cambiario y permitir el libre movimiento de capitales entre nuestro país y el exterior”, subrayó.

El economista afirmó que la campaña electoral de Javier Milei presentó como referencias la dolarización, la eliminación del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y la Banca Simons. Interpretó que esas consignas debían adaptarse a la situación que recibió la actual administración. Y que en lugar de un reemplazo inmediato de la moneda nacional, propuso un esquema donde el peso y el dólar tengan iguales funciones y propiedades.
Flotación plena
El punto central de su texto se concentró en el régimen cambiario. Cavallo sostuvo que la eliminación de las expectativas de una devaluación brusca exige que el Gobierno permita una flotación plena del dólar. Rechazó una salida gradual de las restricciones y planteó que la apertura debe incluir la formación libre del precio de la divisa y el libre movimiento de capitales entre el país y el exterior. “La mejor forma de que, hacia el futuro, tiendan a desaparecer las expectativas de un salto cambiario desestabilizador es que de una buena vez se deje flotar el tipo de cambio en un mercado verdaderamente libre y único de cambio”, escribió el exministro.
Su postura marcó una diferencia con las observaciones reciente Gita Gopinath, ex subdirectora gerente del FMI y actual profesora de Harvard. Cavallo destacó que la economista propuso acelerar la acumulación de reservas y lograr el regreso al mercado internacional de capitales. Y si bien el exministro coincidió con esos dos objetivos, cuestionó su recomendación de remover de manera gradual el cepo que todavía afecta a las empresas.
Gopinath también habló de una flotación que lleve al peso a una depreciación gradual. Cavallo planteó una alternativa distinta: la apertura de un mercado único y libre, sin intervenciones que impidan que el tipo de cambio refleje las condiciones de oferta y demanda. Según su argumento, esa decisión permitiría reducir las expectativas de una corrección abrupta en el futuro.
El exministro recordó el período entre diciembre de 1989 y marzo de 1991, antes de la puesta en marcha del plan de convertibilidad. Señaló que durante esos meses existió una flotación cambiaria y utilizó esa etapa como referencia para defender su propuesta actual. Afirmó que el país atraviesa un momento propicio por el nivel del superávit comercial y por las condiciones externas que describió como favorables.
Cavallo consideró que una demora puede dejar al Gobierno sin una oportunidad similar. En ese sentido, insistió en que la liberalización del mercado cambiario no debe quedar subordinada a un cronograma gradual de apertura. Su propuesta apunta a suprimir los controles aún vigentes y permitir que las empresas y los particulares puedan mover fondos sin restricciones entre la Argentina y el exterior.

Críticas al MULC
En el texto también cuestionó el funcionamiento del Mercado Único y Libre de Cambios, conocido como MULC. Cavallo señaló que el nombre no se corresponde con las condiciones actuales, ya que el mercado no funciona como único ni como libre. Según describió, los exportadores deben vender sus dólares a la cotización oficial administrada por el BCRA.
El economista sostuvo que esas restricciones afectan a quienes exportan bienes y servicios. Explicó que un exportador que luego busca transferir fondos al exterior puede enfrentar impedimentos o recurrir al contado con liquidación. Esa alternativa, señaló, genera costos transaccionales superiores al 2%, además de una diferencia entre la cotización financiera y el precio oficial de la divisa.
“El exportador, incluido el de servicios, tiene que vender sus divisas al precio del mercado oficial”, afirmó Cavallo. Para el exministro, la libre movilidad de capitales permitiría que quienes venden al exterior cobren el precio pleno que obtengan por sus operaciones, sin las limitaciones actuales sobre el uso posterior de esos recursos.
Efecto sobre el riesgo país
El economista también asoció la apertura cambiaria con una reducción del riesgo país, en un mes en donde saltó más de 100 puntos básicos (p.b). Planteó que el levantamiento de los controles puede facilitar el acceso del Tesoro y del sector privado al mercado internacional de capitales, con tasas de interés más moderadas. Bajo su visión, la posibilidad de financiarse fuera del país puede limitar el costo del crédito local.
Cavallo comparó ese efecto con el que atribuyó a la libre importación sobre los precios internos. Según explicó, así como la competencia de bienes importados impone un techo sobre el valor de productos locales que compiten con ellos, el acceso al crédito externo puede poner un límite a las tasas activas en pesos.