Ratificada por otros cuatro años al frente del PJ de Punilla, Mariana Caserio confirmó que ya comenzaron las reuniones para ampliar la construcción política en Villa Carlos Paz y dejó abierta la posibilidad de un frente opositor. Puso la reelección de Martín Llaryora como prioridad provincial, apuntó a recuperar la banca departamental en la legislatura y lanzó una dura definición sobre la gestión de Esteban Avilés: “Es un gobierno que realmente está llegando a su fin”.
Mariana Caserio volvió a colocarse en el centro del armado político de Punilla de cara a 2027. Ratificada por otros cuatro años como presidenta del PJ departamental, confirmó que ya comenzaron reuniones para ampliar la construcción en Villa Carlos Paz, ratificó que Carlos Paz Inteligente está dispuesto a integrar un frente opositor y dejó abierta incluso su propia participación electoral.
El movimiento local forma parte de una estrategia de mayor escala. Caserio ubica como prioridad la reelección del gobernador Martín Llaryora, pretende que el peronismo llegue ordenado al próximo turno electoral en Punilla y considera “vital” recuperar la banca de legislador departamental. Pero admite que esa construcción provincial tendrá inevitablemente una traducción en cada localidad.
“Hoy estamos conformando una mesa a nivel provincial, que es muy importante para nosotros”, explicó durante una extensa entrevista con VillaNos Radio la actual vicepresidenta del Ersep (Ente Regulador de los Servicios Públicos).
Y anticipó: “Seguramente después eso va a tener una connotación en lo local”.
En Villa Carlos Paz, esa discusión ya empezó. Caserio confirmó que hubo dos reuniones, que existen conversaciones con otros dirigentes y que la intención es ampliar progresivamente el espacio. Todavía no hay un frente formalizado, candidaturas definidas ni una nómina pública de participantes, pero sí una decisión política: explorar si existen condiciones para construir una alternativa competitiva en términos electorales.
“Siempre hemos estado abiertos a la posibilidad de una alianza y de un frente”, afirmó.
Villa Carlos Paz: una mesa que empieza a tomar forma
Caserio describió la construcción como un proceso todavía inicial, aunque ya en movimiento. “Está tomando forma, es una mesa muy interesante. Y estamos trabajando para poder cada día ampliarla más”, sostuvo.
Por ahora, el punto de encuentro es el proyecto provincial de Llaryora. Sin embargo, la dirigente reconoce que cualquier articulación de ese tipo terminará cruzándose con la discusión por el gobierno de Villa Carlos Paz.
El antecedente pesa. Carlos Paz Inteligente no logró en las últimas elecciones conformar un esquema opositor más amplio y terminó presentando una propuesta propia.
“No lo hemos logrado en las últimas dos elecciones, por eso nos hemos presentado con nuestro proyecto que es Carlos Paz Inteligente”, reconoció.
Pero inmediatamente aclaró que esa experiencia no cerró ninguna puerta: “Seguimos abiertos a esa posibilidad”.
La condición que plantea Caserio es que un eventual frente no sea solamente una suma electoral de sectores.
“No tenemos que dejar de ser quienes somos para poder conformar una alianza”, afirmó.
Y estableció el límite: “Siempre que podamos tener un objetivo común de ciudad, eso se puede lograr”.
La dirigente confirmó además que los contactos ya existen.
“Estamos en contacto con todos los compañeros, los dirigentes que tiene Carlos Paz”, señaló.
Ante una pregunta directa sobre esas negociaciones, respondió sin rodeos: “Esas conversaciones sí existen”.
“Dejar las apetencias personales”
Si la construcción avanza, uno de los principales desafíos será ordenar las aspiraciones de los distintos dirigentes.
Caserio puso el tema sobre la mesa con una frase que apunta directamente a esa dificultad.
“Necesitamos empezar a dejar las cuestiones personales o las apetencias personales en pos de un proyecto”, sostuvo.
Y añadió: “No tenemos aspiraciones personales por sobre el conjunto”.
El planteo busca instalar una prioridad: primero definir si existe un proyecto común capaz de disputar el municipio y después resolver quién lo encabeza y cómo se distribuyen los lugares.

Esa regla, según dijo, también debería aplicarse sobre su propia figura.
Caserio no anunció una candidatura para 2027, pero tampoco se excluyó de la discusión.
“Políticamente siempre voy a estar en el lugar que me necesitan tanto a nivel local como a nivel provincial”, afirmó.
Recordó que su anterior postulación surgió de una decisión colectiva y aseguró que volverá a someter cualquier definición personal a esa lógica.
“Cuando decidimos que yo sea candidata fue porque el conjunto entendió que era lo mejor”, explicó.
Por ahora, entonces, su eventual candidatura queda abierta, pero subordinada a la construcción política que pueda concretarse durante los próximos meses.
Quaranta al frente del PJ local
Dentro de ese proceso, Caserio confirmó también la conducción partidaria de Carlos Quaranta en Villa Carlos Paz.
“Es nuestro presidente”, señaló.
Quaranta reúne dos roles que lo colocan en un lugar relevante para el armado: conduce el PJ local y representa a Carlos Paz Inteligente en el Concejo de Representantes.
Caserio, sin embargo, evitó convertir esa posición en una anticipación de candidaturas o jerarquías dentro del eventual frente.
El mensaje volvió a ser el mismo: el orden de los nombres debería surgir después de la construcción del espacio.
Una ciudad “apagada” y una dura crítica al ciclo de Avilés
La búsqueda de una alternativa electoral está acompañada por un diagnóstico muy crítico sobre la gestión municipal.
Consultada sobre cómo observa actualmente Villa Carlos Paz, Caserio respondió: “Complicado, con mucho abandono”.
Después avanzó sobre una definición de mayor alcance político.
“Yo creo que es un gobierno que realmente está llegando a su fin”, sostuvo sobre la gestión de Esteban Avilés.
Caserio inmediatamente dejó la resolución de esa afirmación en manos de los electores —“la gente lo dirá”—, pero profundizó su crítica con una imagen sobre el estado de la ciudad.
“Vemos una ciudad apagada, una ciudad que tendría muchísimas cosas para brillar, para ofrecer y que es como una lamparita que se va apagando”, expresó.
La frase coloca el cuestionamiento al oficialismo en un terreno que va más allá de una obra o un servicio puntual y anticipa uno de los ejes con los que su espacio pretende discutir 2027: la idea de un ciclo que, desde su mirada, perdió impulso.
A ese diagnóstico sumó otra acusación política. Caserio sostuvo que distintas propuestas elaboradas durante la campaña de Carlos Paz Inteligente fueron posteriormente trasladadas al Concejo a través de Quaranta sin encontrar recepción en el oficialismo.
“Obviamente no han tomado absolutamente nada”, afirmó.
Y calificó esa actitud como propia de “un gobierno que tiene mucha mezquindad política”.
Se trata de la valoración opositora de Caserio sobre la gestión y sobre el vínculo del oficialismo con las propuestas de otros espacios.
Las obras provinciales y una diferenciación política
El escenario presenta, sin embargo, una particularidad: mientras Caserio cuestiona duramente al gobierno local, la Provincia mantiene inversiones de fuerte impacto en Villa Carlos Paz.
La dirigente mencionó entre ellas la intervención sobre avenida Cárcano, el acueducto, la construcción de la sede de la Universidad Provincial de Córdoba y el proyecto del Hospital Regional.
Para Caserio, esa cooperación institucional no debe interpretarse como un alineamiento electoral entre Llaryora y Avilés.
“No es para el intendente, es para los vecinos”, sostuvo.
Y agregó: “El gobernador gobierna para todos los cordobeses sin mirar el color político”.
La diferenciación es relevante para el armado que propone. Caserio busca sostener simultáneamente dos ideas: defender la presencia del Gobierno provincial en Villa Carlos Paz y mantener intacta la intención del peronismo de disputar la conducción municipal.
Desde esa lógica, obra pública provincial y competencia política local pertenecen a planos distintos.
Un PJ de Punilla que busca dejar atrás las divisiones
El movimiento de Villa Carlos Paz forma parte de una reorganización más amplia.
Caserio confirmó que fue ratificada por otros cuatro años al frente del PJ de Punilla.
“Ha sido por unanimidad, todos los intendentes, presidentes comunales y dirigentes me han confirmado para seguir al frente de los destinos políticos del departamento”, afirmó.
Su objetivo es llegar a 2027 con un partido más ordenado que en el turno electoral anterior.
Caserio reconoció que la disputa interna de aquel momento dejó dificultades para recomponer el espacio.
“Después de esa interna siempre cuesta volver a unificar, volver a encontrarnos”, admitió.
Pero aseguró que durante estos años se avanzó en esa recomposición. “Creo que esa tarea la hemos hecho con mucha responsabilidad y con mucha madurez política”, sostuvo.
La conformación de listas de unidad en distintas localidades aparece, desde su perspectiva, como una señal de ese proceso.
Tres objetivos y una banca que el PJ considera “vital”
La estrategia departamental tiene tres prioridades claramente definidas: impulsar la reelección de Llaryora, sostener los municipios y comunas que actualmente gobierna el espacio y recuperar terreno allí donde hoy es oposición.
“Tenemos una ardua tarea por delante”, sintetizó.
Dentro de ese mapa, hay un objetivo al que Caserio otorgó especial importancia: recuperar la banca de legislador por el departamento Punilla.
“Entendemos que es vital para nosotros recuperar la banca y vamos a hacer todo lo posible para que así sea”, afirmó.
Y remarcó: “El departamento necesita tener un representante nuestro”.
Todavía no existe un candidato anunciado ni Caserio anticipó cómo se definirá esa postulación.
Pero la banca, hoy en manos de Walter Gispert (Frente Cívico) ya quedó instalada como una de las metas centrales del peronismo departamental para 2027.
Llaryora, el ordenador de la estrategia
Por encima de las construcciones locales y departamentales, Caserio coloca una prioridad: sostener a Martín Llaryora en la Gobernación.
“Necesitamos y queremos que vuelva a ser gobernador en el 2027”, afirmó.
Confirmó además la puesta en marcha de una Junta Promotora Llaryora 2027 y anticipó actividades para fortalecer esa construcción.
“Yo estoy segura que el gobernador Martín Llaryora va a ser reelegido”, sostuvo.
Caserio defendió especialmente la presencia territorial del Gobierno provincial en un contexto económico complejo y la continuidad de la obra pública y distintos programas.
“Creo que tiene todas las condiciones y ha demostrado ser el mejor gobernador que podemos tener”, expresó.

La afirmación es, naturalmente, una definición partidaria. Pero permite entender el lugar político que Llaryora ocupa dentro del esquema que Caserio intenta ordenar: es la figura alrededor de la cual busca alinear al PJ de Punilla y, desde allí, construir las distintas ofertas locales.
También representa una forma de cerrar las fracturas anteriores.
Caserio recordó que su sector no participó de la definición de la candidatura departamental en la elección pasada, en medio de una disputa interna, y que posteriormente se produjo el acercamiento con el actual gobernador.
Sobre las diferencias de aquel momento con Juan Schiaretti, evitó profundizar.
“No nos gusta hablar hacia atrás”, respondió, y lo definió como “un excelente gobernador”.
El mensaje político apunta a mostrar una etapa de reunificación antes que reabrir las divisiones del pasado.
La Comunidad Regional muestra que todavía quedan tensiones
Ese discurso de unidad no significa que todas las diferencias territoriales estén cerradas.
Caserio se refirió al conflicto alrededor de la conducción de la Comunidad Regional Punilla, donde intendentes y presidentes comunales eligieron a Fabián Flores como presidente.
Según explicó, esa decisión “quizás no fue aceptada por el intendente de Cosquín”, Raúl Cardinali.
Sí remarcó posteriormente la participación de dirigentes del circuito de Cosquín en el proceso de normalización partidaria.
El episodio muestra un límite concreto para la narrativa de reunificación: el PJ departamental llega más ordenado, según su presidenta, pero todavía debe administrar diferencias entre dirigentes y territorios.
Una crítica frontal al Gobierno nacional
Aunque dejó claro que su prioridad personal está actualmente en Córdoba, Caserio también trazó una evaluación de la situación nacional.
Su diagnóstico sobre el Gobierno de Javier Milei fue particularmente duro.
“Yo creo que es una gran desilusión este gobierno nacional”, sostuvo.
Según su lectura, “la gente compró un discurso, un modelo que creía que podía ser lo que la Argentina necesitaba”.
“Claramente esto no es así”, agregó.
Caserio vinculó esa valoración con problemas económicos que, según afirmó, terminan trasladándose también a los gobiernos locales: pérdida de capacidad de consumo, endeudamiento y mayores demandas hacia intendentes y municipios.
Llegó incluso a definir a la administración nacional como “uno de los gobiernos más nefastos que nos ha tocado padecer”.
Al mismo tiempo, reconoció que el peronismo deberá revisar sus propios errores si pretende volver a convertirse en una alternativa nacional.
Habló de hacer “todas las autocríticas que seguramente haya que hacer” y expresó su deseo de que “el peronismo vuelva a ser gobierno”.
Kicillof y una dimensión nacional todavía secundaria
Consultada sobre los movimientos políticos nacionales vinculados con Axel Kicillof, Caserio marcó una diferencia respecto de su participación personal.
“No estoy participando hoy de un armado nacional”, aclaró.
Su actividad, explicó, está concentrada en la Provincia y los gobiernos locales.
Sí confirmó que el exsenador Carlos Caserio participa en esa dimensión. “Está al frente de este proceso en Córdoba”, señaló.
No desarrolló la arquitectura ni el alcance de esa construcción, por lo que la definición permite identificar una vinculación con el escenario nacional, pero no anticipar todavía alineamientos más precisos.
El armado ya empezó, los nombres todavía no
La entrevista dejó así una estrategia desplegada en distintas escalas, pero con un mismo horizonte electoral.
En Villa Carlos Paz, comenzaron las conversaciones para ampliar Carlos Paz Inteligente y explorar un frente capaz de disputar el municipio. Caserio cuestiona con dureza a Avilés y considera que su ciclo “está llegando a su fin”, pero todavía no hay una candidatura ni una alianza formalmente definidas.
En Punilla, el PJ busca consolidar la reunificación, sostener los gobiernos que ya conduce y recuperar la banca departamental.
A nivel provincial, Llaryora aparece como el ordenador político y su reelección como la prioridad alrededor de la cual Caserio pretende articular esas construcciones.
La dimensión nacional, por ahora, queda en un segundo plano para la dirigente, aunque reclama que el peronismo reconstruya una alternativa frente a Milei.
Las principales incógnitas siguen abiertas: quién encabezará en Villa Carlos Paz, quién disputará la banca departamental y qué sectores terminarán confluyendo en un eventual frente.
Pero hay una definición que Caserio intenta instalar antes de que llegue esa discusión.
Para construir una alternativa competitiva en 2027, sostiene, será necesario poner el proyecto por encima de los nombres y “dejar las apetencias personales”.
La entrada Caserio mueve el PJ hacia 2027: mesa política, frente amplio, críticas a Avilés y el diagnóstico de una ciudad “apagada” se publicó primero en La Jornada Web.



