
En una zona donde la falta de agua puede significar cultivos perdidos, animales afectados y menos alimentos para las familias, la prevención comenzó a tomar protagonismo. Un total de 2.500 hogares rurales del Corredor Seco de Honduras concluyeron un proceso de fortalecimiento para reducir el impacto de futuros períodos de sequía.
El proyecto alcanzó a 12.500 personas de los municipios de Reitoca, Alubarén y Curarén, en Francisco Morazán, así como de Texiguat y Vado Ancho, en El Paraíso.
La estrategia combinó asistencia técnica, insumos para la producción, tecnologías para aprovechar mejor el agua, medidas de sanidad animal y mecanismos comunitarios para almacenar alimentos.
La Acción Anticipatoria busca identificar los riesgos con suficiente tiempo y activar medidas preventivas que permitan a las familias proteger sus medios de vida.
En comunidades donde la agricultura y la ganadería representan una fuente de alimentos e ingresos, contar con semillas, agua, alimento para los animales y reservas de granos puede marcar una diferencia durante los períodos de escasez.
“Prepararnos antes de que llegue la emergencia marca la diferencia para las familias rurales”, destacó Sofía Méndez, jefa de Proyectos y Programas de FAO.
Méndez también reconoció el trabajo de las corporaciones municipales, socios implementadores, familias beneficiarias y equipos técnicos que participaron en la iniciativa, así como el respaldo del Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia (CERF).
Acciones orientadas a la prevención
Uno de los componentes centrales estuvo dirigido a la producción de granos básicos, una actividad especialmente vulnerable ante períodos prolongados de déficit de lluvias.
Como parte de las acciones, se distribuyeron 1.100 bolsas de semilla de maíz, 900 bolsas de semilla de frijol y 3.600 quintales de fertilizante.
Los insumos buscan contribuir a que los productores cuenten con mejores condiciones para mantener sus cultivos y reducir el riesgo de que una temporada marcada por la escasez de agua se traduzca en una disminución de la producción.

Las familias también recibieron acompañamiento técnico para mejorar sus prácticas productivas y fortalecer sus conocimientos frente a las condiciones climáticas adversas.
Situación en el Corredor Seco
En los cinco municipios se dio seguimiento a la instalación y funcionamiento de 828 sistemas y kits de riego, destinados a mejorar el aprovechamiento del recurso hídrico disponible.
La incorporación de estas tecnologías busca que los productores puedan utilizar el agua de una manera más eficiente y contar con herramientas que ayuden a sostener sus actividades agrícolas ante escenarios de menor disponibilidad.
La capacitación también tuvo un papel importante, ya que las familias recibieron orientación para utilizar adecuadamente los sistemas y sacar mayor provecho de las tecnologías incorporadas a sus parcelas.
El proyecto permitió instalar 1.250 gallineros familiares y entregar 1.314 quintales de concentrado para aves, mientras que 1.800 bloques mineralizados fueron destinados a mejorar la alimentación del ganado.

A estas medidas se sumaron acciones de prevención sanitaria. En total, fueron vacunadas 45.000 aves y 3.400 rumiantes, acompañadas de capacitaciones dirigidas a los productores sobre manejo y prevención de enfermedades.
Para las familias rurales, proteger estos animales significa también proteger una fuente de alimentos e ingresos. En momentos de crisis climática.
La iniciativa fue desarrollada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), mediante el Proyecto CERF Acciones Anticipatorias, una intervención orientada a que las comunidades actúen antes de que los efectos de un fenómeno climático adverso provoquen una emergencia.




