Buenos Aires figura entre las ciudades más resilientes del mundo ante el cambio climático, según el Índice de Riesgo y Resiliencia Climática. (REUTERS/Matías Baglietto)

La ciudad de Buenos Aires figura entre las más resilientes del planeta ante el cambio climático, según un informe. El estudio analizó 72 de las ciudades más grandes del mundo a través del Índice de Riesgo y Resiliencia Climática (CRRI, por sus siglas en inglés), una herramienta que mide tanto la exposición física a amenazas climáticas como la capacidad de cada ciudad para protegerse de ellas mediante políticas e infraestructura. La capital argentina obtuvo un puntaje de riesgo ajustado por resiliencia (RAJ) de 12, uno de los más bajos del ranking global.

El RAJ es el nivel de riesgo que le queda a una ciudad después de descontar todo lo que ya hace para protegerse: sus defensas contra inundaciones, sus sistemas de alerta temprana, sus planes de gobierno ante el calor extremo, entre otras medidas. Cuanto más bajo el número, más protegida está la ciudad.

Con ese puntaje, Buenos Aires se ubica en el sexto lugar del ranking global, junto a París, también con RAJ de 12, y cerca de Barcelona (11), dentro del grupo de urbes latinoamericanas, europeas y africanas con mejor desempeño global, según el informe de AlphaGeo, empresa de inteligencia climática.

Buenos Aires aparece entre las ciudades mejor preparadas de la región

La ciudad de Buenos Aires obtuvo un riesgo ajustado por resiliencia de 12 y quedó sexta en el ranking global junto a París. (REUTERS/Agustin Marcarian)

La capital argentina comparte el podio latinoamericano con Bogotá (RAJ: 13), Río de Janeiro (RAJ: 14) y São Paulo (RAJ: 15). El documento atribuye estos resultados a una combinación de dos factores: una exposición física relativamente baja a las principales amenazas climáticas (es decir, la ciudad no está tan expuesta a fenómenos extremos como huracanes, inundaciones costeras graves o sequías severas) y un desempeño moderado en materia de adaptación.

El estudio mide el riesgo físico de cada ciudad a través de seis capas de amenaza: inundaciones fluviales y costeras, estrés térmico (calor extremo), sequía, incendios forestales y vientos de huracán. Buenos Aires obtuvo un puntaje de riesgo físico de 19 sobre 100, lo que significa que parte de una exposición climática relativamente baja, y logró reducirlo a un RAJ de 12. Esa diferencia de 7 puntos entre el riesgo bruto y el riesgo residual es lo que el índice denomina delta de adaptación: el efecto concreto y medible de las obras, políticas y sistemas de alerta que la ciudad ya tiene en marcha.

En términos porcentuales, el informe registró para Buenos Aires una tasa de adaptación del 36,8%, lo que indica que la ciudad neutraliza aproximadamente un tercio de su exposición climática bruta mediante políticas e infraestructura existentes. El informe aclara que los puntajes reflejan promedios a escala de ciudad: el riesgo puede variar significativamente de un barrio a otro, o incluso de una cuadra a la siguiente.

Las ciudades más expuestas no siempre son las que mejor se protegen

Chicago encabeza el ranking global de resiliencia climática con un RAJ de 8, el más bajo de todo el informe. (REUTERS/John Gress)

Uno de los hallazgos centrales es que la geografía por sí sola no explica quién está protegido y quién no. El documento señala que ciudades con puntajes de riesgo físico casi idénticos pueden divergir hasta 33 puntos en el RAJ, según las medidas de adaptación que tengan en marcha. Esto significa que dos ciudades igualmente expuestas a amenazas climáticas pueden tener resultados radicalmente distintos dependiendo de cuánto invirtieron en defensa climática.

Chicago, Estados Unidos, es el caso más extremo en el ranking: con un RAJ de apenas 8, es la ciudad más resiliente del análisis. Le siguen Addis Abeba (10), Etiopía, y Melbourne (11), Australia. Todas combinan una exposición física baja con políticas activas de adaptación. En el otro extremo, seis ciudades del sur de Asia acumulan los peores resultados globales: Ahmedabad (India, RAJ: 41), Hyderabad (Pakistán, 41), Multan (Pakistán, 38), Dhaka (Bangladesh, 36), Kolkata (India, 35) y Lahore (Pakistán, 35). Estas ciudades combinan una exposición física extrema, principalmente por el calor, con tasas de adaptación comparativamente bajas respecto a la magnitud del problema.

Dhaka, capital de Bangladesh, es la ciudad con mayor exposición física de todo el análisis: un puntaje de riesgo físico de 60 sobre 100. A pesar de tener una delta de adaptación de 24 puntos, su RAJ residual de 36 la deja entre las más vulnerables del planeta.

Las grandes urbes chinas muestran cuánto puede bajar el riesgo con políticas sostenidas

Beijing lidera entre las megaciudades chinas en eficiencia de adaptación, con una tasa del 50% en la reducción del riesgo climático. (REUTERS/Tingshu Wang)

El informe identifica a las grandes ciudades de China como las más eficientes del mundo a la hora de convertir inversión en adaptación en reducción real del riesgo. Beijing encabeza el ranking de tasa de adaptación con un 50%, seguida de cerca por Tianjin (49%), Shenzhen (49%), Shanghái (46%), Nanjing (46%) y Wuhan (46%). Todas lograron reducir su riesgo residual de manera sustancial a pesar de partir de niveles de exposición física moderadamente altos.

La tasa de adaptación, expresada como porcentaje, mide qué proporción del riesgo físico bruto logra neutralizar cada ciudad con sus medidas actuales. Es, en términos prácticos, un indicador de eficiencia: cuánto resultado concreto se obtiene por cada punto de riesgo enfrentado. Entre las ciudades no asiáticas, Los Ángeles (54%) y Nueva York (53%) lideran, seguidas por Filadelfia (50%) y Madrid (49%).

El documento advierte que estas tasas de adaptación deben leerse como señales de posicionamiento relativo y no como garantías de protección total. El CRRI mide la brecha entre el riesgo físico y el riesgo ajustado por resiliencia, pero no cubre todas las dimensiones posibles de vulnerabilidad urbana.