Hugo Penso
Barranquilla (Colombia), 8 sep (EFE).- Con extremas medidas de seguridad, la caribeña ciudad de Barranquilla se estrena como sede alterna de la Presidencia de Colombia al acoger este martes a su primer visitante de alto nivel, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien se reunirá con el mandatario Abelardo de la Espriella.
Rubio tiene previsto entrevistarse con De la Espriella en una casa presidencial inaugurada hace menos de un mes en el norte de Barranquilla, en un edificio de estilo neoclásico republicano que dejó atrás su antigua función militar para convertirse en uno de los símbolos del nuevo modelo de Gobierno descentralizado promovido por el presidente.
En un comunicado, la alcaldía de la ciudad de Barranquilla informó que las medidas de seguridad adoptadas para la visita de Rubio responden a protocolos “que se aplican a un desplazamiento oficial de alto nivel, para preservar la convivencia ciudadana, facilitar la movilidad, prevenir riesgos y coordinar la actuación de las autoridades”.
La visita del jefe de la diplomacia estadounidense, el funcionario de mayor rango de Washington que llega al país desde la posesión de De la Espriella el pasado 7 de agosto, pone a prueba por primera vez la capacidad de Barranquilla para albergar un encuentro diplomático de alto nivel.
Según informó la Cancillería colombiana, el presidente colombiano recibe a Rubio en el marco de una reunión destinada a “revisar asuntos estratégicos de la relación bilateral, entre ellos la seguridad regional, la lucha contra el narcoterrorismo, los vínculos comerciales y la cooperación internacional”.
Dentro de las medidas de restricción de la movilidad se encuentran cierres viales en los sectores donde se realizarán las reuniones oficiales y por donde pasarán las caravanas con los dignatarios.
Historia de la sede
Hasta hace pocos meses, el edificio que ahora luce en su fachada los letreros de “Presidencia de la República” y “Libertad y Orden” hacía parte de la infraestructura del Batallón Paraíso, una extensa guarnición de la Segunda Brigada del Ejército.
La decisión de convertirlo en despacho presidencial respondió al propósito de De la Espriella de establecer sedes alternas de la Presidencia fuera de Bogotá y trasladar parte de la actividad del Ejecutivo a las regiones.
Barranquilla fue escogida como uno de esos centros de poder y, para ello, se aceleró la adecuación de una edificación levantada en 1938, de arquitectura neoclásica y tejado rojo, que durante décadas pasó inadvertida para buena parte de los habitantes de la ciudad.
Durante las semanas previas a la llegada del nuevo Gobierno, el edificio fue sometido a obras de remodelación y adecuación para convertirlo en un complejo capaz de albergar al presidente, sus colaboradores y parte de su equipo de Gobierno.
La construcción cuenta, además, con una ventaja que difícilmente tendría un edificio civil: varios niveles subterráneos diseñados para ofrecer condiciones especiales de seguridad y protección.
El inmueble fue dotado de oficinas, salas de reuniones y sistemas de comunicación, así como de una sala de situaciones desde la que el presidente y su equipo pueden mantener contacto con los mandos militares y policiales, recibir informes de inteligencia y hacer seguimiento a operaciones.
La sede comenzó a operar oficialmente a mediados de agosto, cuando De la Espriella realizó desde allí una alocución al país, y pocos días después abrió sus puertas a los medios de comunicación para anunciar la nueva cúpula de las Fuerzas Militares.
La elección del lugar también tiene una carga simbólica para la relación que De la Espriella quiere mantener con Estados Unidos.
El mandatario colombiano ha defendido una política exterior orientada a estrechar los vínculos con Washington, y la visita de Rubio se produce en medio de una gira regional que también incluye también a Ecuador y Perú.
Para Barranquilla, la presencia del jefe de la diplomacia estadounidense convierte por unas horas a la ciudad en escenario de uno de los principales encuentros internacionales del nuevo Gobierno colombiano. EFE
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