
La provincia de Trujillo tendría presencia de alrededor de 10 organizaciones criminales, según advirtió el criminólogo y exviceministro de Seguridad Pública del Ministerio del Interior, Julio Corcuera, durante una entrevista con RPP Noticias. El especialista sostuvo que en la ciudad operan grupos más allá de Los Pulpos y La Jauría, en un escenario marcado por secuestros, extorsiones y ataques armados.
La declaración se conoció después de la liberación del empresario Jens Lara, quien fue secuestrado el último domingo en Trujillo. El hecho dejó cuatro personas muertas, asesinadas por los delincuentes, según se informó en el programa Rotativa del Aire.
Los familiares del empresario cuestionaron la actuación de las autoridades. El padre de Lara afirmó que la liberación fue resultado de contactos propios y señaló: “Yo hice una llamada a un contacto, a un amigo y esta persona me ayudó con las diligencias. No fue necesario pagar, nosotros no hemos pagado”.
También remarcó que la Policía Nacional no debía atribuirse el desenlace del caso. “Finalmente liberaron a mi hijo. La policía no tiene que atribuirse esa liberación”, sostuvo, de acuerdo con las declaraciones recogidas por RPP Noticias.
Corcuera dijo que los grupos se hacen visibles en Trujillo
Al ser consultado sobre la actividad de las bandas criminales en La Libertad, Corcuera afirmó que sus expresiones son visibles para quienes recorren la ciudad y otras zonas del norte peruano.
“Cualquier persona que va por Trujillo, por el norte y transita, puede ver además de los stickers, además de las presencias u organizaciones criminales, que no son solo los Pulpos y la Jauría. Tranquilamente, en la provincia de Trujillo usted puede identificar diez organizaciones criminales”, declaró.
El criminólogo también mencionó la existencia de negocios que, a su criterio, pueden estar relacionados con operaciones de lavado de activos. “Son lugares en donde también hay un boyante lavado de activos. Usted ve con mucha claridad una serie de negocios prósperos que aparentemente no justifican y una serie de personas que de un momento a otro aparecen y surgen con riqueza”, afirmó.
Para Corcuera, el flujo económico constituye un componente central de las estructuras delictivas. Señaló que las organizaciones pueden sustituir a los detenidos, conseguir nuevas armas y contratar a otras personas para ejecutar acciones criminales.
“Atacar ese dinero, congelar ese dinero, congelar esos activos, resulta clave para poder romper la estructura de esta organización criminal”, indicó. En ese sentido, señaló que las empresas de fachada permitirían introducir dinero de origen ilícito en el sistema económico.
El secuestro de Jens Lara reabrió los cuestionamientos a la Policía
El caso de Jens Lara generó dudas sobre la participación de la Policía Nacional en el operativo que derivó en la detención de cuatro jóvenes. Corcuera señaló que la versión oficial sobre esas capturas cambió en las últimas horas.
Según explicó, primero se informó que los detenidos participaron en el ataque y el secuestro. Después, el ministro del Interior sostuvo que habían intervenido en el secuestro, sin precisar que fueran las personas que se acercaron a la camioneta del empresario o lo capturaron.
El especialista consideró que pudieron cumplir otras funciones dentro de la operación, como tareas de logística, enlaces o recepción de llamadas. También dijo que las características físicas de los detenidos no parecían coincidir necesariamente con las de los hombres que aparecen en los registros audiovisuales del ataque.
“Podría ser también, y esto pasa en el crimen, que las organizaciones criminales subcontratan personas entrenadas para hacer tal o cual operativo”, manifestó.
Corcuera citó la cautela expresada por el fiscal superior de Crimen Organizado, Jorge Chávez Cotrina, quien dijo que esperaría las pruebas científicas antes de pronunciarse. “Si el fiscal que está ahí toma esa cautela es porque no hay certeza hasta este momento”, expresó.
Los antecedentes de violencia en la capital de La Libertad
El exviceministro recordó que Trujillo ya había registrado hechos vinculados a la actividad de organizaciones criminales. Mencionó que en enero de 2025 un grupo arrojó explosivos contra la sede principal del Ministerio Público.
También recordó otros episodios en los que delincuentes se hicieron pasar por policías. En uno de ellos, según relató, sacaron a un empresario por la fuerza y se lo llevaron. En otro caso, un grupo ingresó a un restaurante y asesinó a una persona.
Corcuera dijo que estos hechos reflejan una situación en la que el crimen parece haber superado las capacidades del Estado en algunas zonas del país. Añadió que las informaciones cruzadas y la ausencia de algunas autoridades transmiten “una sensación de caos o de desorden cuando menos”.
El criminólogo comparó el escenario actual con México durante los años 2000, aunque señaló que antes se había resistido a ese tipo de paralelismos. “Me apena enormemente, pero esto me recuerda a la situación de México en los años 2000”, afirmó.
También sostuvo que existen zonas de Trujillo y Lima donde, según dijo, resulta difícil realizar campaña política sin acuerdos con actores criminales que ejercen dominio territorial mediante la violencia. “Hay zonas del Perú, en Trujillo y en Lima, en donde uno no puede ingresar a hacer campaña política si no llega a ciertos acuerdos con los actores criminales”, declaró.
Finalmente, Corcuera afirmó que las declaraciones de los familiares de Lara afectan la imagen de la Policía Nacional y de sus altos mandos. Reconoció el trabajo que atribuyó al general Espinosa Cuentas, a cargo de la Tercera Región Policial, pero sostuvo que el caso puede generar dudas de la población sobre futuros operativos.



