Antonio Benítez detrás de su abogado, Enzo Di Tella

Antonio Benítez declaró este miércoles ante el Tribunal Oral Federal que juzga la desaparición de Loan Danilo Peña, reconstruyó las horas posteriores a la ausencia del niño y denunció agresiones y presiones durante su detención.

El testimonio había sido solicitado por su defensa al inicio de la audiencia. Los jueces aceptaron incorporarlo después de la ronda de testigos prevista para la jornada. Por pedido especial, el resto de los imputados que estaba en la sala debió retirarse, mientras que quienes seguían el debate de forma remota se desconectaron.

“Soy inocente, señor juez”, fueron las primeras palabras de Benítez, esposo de Laudelina Peña, también acusada en la causa y quien declaró ayer en el juicio. Luego, el imputado comenzó por reconstruir sus movimientos del 13 de junio de 2024, día de la desaparición de Loan, desde que su llegada a la casa de Catalina Peña hasta el inicio de la búsqueda en el campo.

Benítez contó que llegó a la vivienda cerca del mediodía, luego de buscar a su hijo en la escuela y de detenerse en el lugar donde tenía sus caballos, sobre la Ruta Nacional 123. Allí, según su relato, compartió el almuerzo con familiares y con Carlos Pérez y María Victoria Caillava.

El acusado afirmó que se sintió incómodo durante la comida por la presencia de la pareja. “Ellos son de clase alta”, dijo, y señaló que en un momento conversaban con Catalina y José sobre política, un tema que aseguró no comprender. Por eso, se levantó de la mesa y fue hacia el naranjal con una bolsa para juntar fruta.

El naranjal de 9 de Julio

Allí bajó entre 30 y 40 naranjas. A los 15 o 20 minutos, según afirmó, llegaron Daniel “Fierrito” Ramírez, Mónica Millapi y los chicos. Benítez sostuvo que les dio naranjas a los menores y que a Loan le peló una de ellas.

Después, Ramírez se habría alejado unos metros para atender una llamada. Benítez contó que los chicos comenzaron a jugar cerca de un tacuaral y que, cuando el grupo emprendió el regreso a la casa de Catalina, uno de los menores gritó que faltaba un nene.

“Me di vuelta y vi que faltaba Loan”, relató. Según declaró, Ramírez le preguntó si el niño no había regresado a la casa y le sugirió que llamara a Laudelina.

Benítez situó la primera comunicación con su esposa a las 14:24. Dijo que ella no atendió la llamada, que le cortó, por lo que volvió a marcar un minuto después. En esa conversación, Laudelina le respondió que Loan había ido hacia el naranjal, donde él estaba con Ramírez y los demás chicos.

El acusado afirmó que entonces volvió al sector donde habían estado, consultó a José Peña y recorrió las casas de vecinos de la zona. Una situación que le llamó la atención en medio del desconcierto se produjo cuando caía la tarde, al regresar a la casa de la abuela de Loan para buscar un linterna: “Vuelvo a lo de Catalina, estaba ella hablando con Pérez y Caillava. Cuando llego se sorprendieron y se callaron. ¿De qué estaban hablando? No lo sé porque se callaron".

El tío político de Loan es uno de los 17 acusados del juicio

En otro tramo de su declaración, Benítez denunció que recibió golpes tras su detención. Afirmó que agentes vestidos de civil lo agredieron en una costilla y en la cabeza, y sostuvo que le dijeron que sabían cómo “iba a hacerme hablar”. También aseguró que no comió desde el jueves posterior a la desaparición hasta el martes, cuando fue trasladado a Goya.

Benítez relató además que, durante los primeros días de julio de 2024, sufrió presiones en la Unidad Penitenciaria Federal 7 de Resistencia. Según dijo, un jefe policial lo retiraba junto a Ramírez por las tardes y les mostraba videos de sus hijos y coberturas televisivas sobre el caso.

El acusado afirmó que le advertían que sus hijos podían quedar sin cuidado y que Laudelina y Macarena (su hijastra) podían terminar detenidas. “Fue una tortura muy fuerte”, dijo. También declaró que, durante sus primeras semanas de encierro, otros internos le arrojaron cascotes y uno de ellos le provocó una lesión en la cadera.

Benítez se quebró durante ese tramo de su exposición y el Tribunal dispuso un breve cuarto intermedio para que pudiera ir al baño. La declaración continuará tras la reanudación de la audiencia.

Benítez está imputado por el delito de sustracción de un menor

La jornada del debate comenzó antes de las 10 con la declaración de María Soledad Duarte, una vecina de 9 de Julio. Su testimonio estuvo centrado en el hallazgo del botín de Loan, ocurrido un día después de la desaparición del niño.

Duarte declaró que acompañó a Laudelina Peña hasta el lodazal donde habían encontrado huellas y luego apareció el calzado. El sitio está ubicado a más de 1.500 metros en línea recta y a campo traviesa del naranjal donde el menor fue visto por última vez. Para la acusación no fue algo casual, sino una maniobra para despistar la búsqueda.

“Laudelina nos guiaba en el camino”, afirmó ante el tribunal. Según su relato, cuando llegaron al lugar ya estaban el comisario Walter Maciel, también acusado en la causa, y Francisco Amado Méndez, un policía retirado que llegó a estar detenido durante la instrucción. Duarte sostuvo que Maciel les comentó sobre la presencia de huellas de zapatillas y de pies descalzos.

La testigo también mencionó a Macarena, hija de Laudelina, a quien atribuyó el hallazgo del botín. “Macarena sacó el botín del barro. Lo encontraron a los cinco minutos. No duró mucho la búsqueda”, declaró.

Duarte agregó que todos los presentes fotografiaron el calzado, incluida ella. De acuerdo con su testimonio, Maciel les pidió que no difundieran las imágenes para evitar “dar falsa alarma”.

El juicio tiene 17 acusados, divididos en dos grupos con roles y responsabilidades diferentes

Después fue el turno de Marisel Itatí Esquivel, licenciada en Criminalística e integrante del Ministerio Público de Goya. La perito trabajó en el campo entre el 14 y el 22 de junio de 2024 y participó de la recolección de elementos que luego fueron incorporados a la investigación.

El 14 de junio, Esquivel trabajó en el naranjal, un lugar que describió como “muy amplio” y difícil de relevar por la cantidad de personas presentes. Más tarde, cuando volvía a Goya con su equipo tras recolectar pañuelos con “manchas de coloración rojiza”, se enteró del hallazgo del botín y regresó a 9 de Julio.

Según relató, cuando llegaron al lodazal las huellas habían sido tapadas con ramas con el objetivo de preservarlas. No obstante, sostuvo que esa medida no permitió conservar los rastros y cuestionó el procedimiento: “No es el procedimiento adecuado”.

Esquivel también trabajó en las pericias sobre los vehículos incautados en la causa. Al respecto, hizo una aclaración: “Que dé positivo al luminol no indica precisamente que sea sangre. Cualquier otra sustancia, como de origen vegetal e inclusive algunos metales, dan positivo al ensayo; es un estudio orientativo”.

El tercer testigo de la jornada fue Cristian Gutiérrez, otro vecino de 9 de Julio. Su declaración se centró en las horas posteriores a la desaparición de Loan, ya que estuvo colaborando en la búsqueda junto a Benítez durante la tarde y la noche del 13 de junio de 2024.