
El primer día de clases puede ser considerado como un día importante que produce diferentes emociones tanto a los padres de familia como a las niñas, niños y adolescentes; donde los tutores pueden celebrar en plataformas digitales mediante la publicación de imágenes; sin embargo, esta exposición conlleva riesgos considerables. Cuidar la identidad y los datos confidenciales de los menores de edad debe constituir la máxima prioridad de los tutores antes de difundir estos instantes en la red mundial.
Ante esto, la Secretaría de Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) señaló que existen las maneras para evitar que el retorno de las aulas exponga a los estudiantes a situaciones de vulnerabilidad y compartió una serie de recomendaciones.
Destacó la importancia de resguardar tanto su apariencia física como los detalles sensibles de su entorno, garantizando de este modo un ecosistema virtual completamente seguro para las infancias al momento de compartir memorias.
Reducir al máximo la cantidad de elementos informativos públicos se traduce de manera directa en un escudo mucho más sólido para salvaguardar su intimidad. De acuerdo con SIPINNA, resulta fundamental llevar a cabo una reflexión profunda y consciente antes de presionar el botón de compartir en cualquier red social, recordando que el afecto también se demuestra mediante el cuidado de su huella digital.
Prevención frente a la exhibición de las rutinas diarias
La protección a infancias y adolescentes comienza por evitar la divulgación desmedida de información estrechamente vinculada al día a día del alumnado. No existe ninguna necesidad de hacer de conocimiento general los aspectos cotidianos del menor de edad.
En este sentido, se aconseja omitir por completo la identificación de la institución educativa donde realiza sus estudios, al igual que los horarios precisos en los que entra o abandona dicho recinto escolar.

Asimismo, resulta de vital importancia mantener en estricta reserva las rutas de tránsito por donde se mueve cotidianamente, las dinámicas extracurriculares que practica habitualmente y los espacios recreativos que frecuenta. A menor cantidad de referencias expuestas de manera pública, mayor será el nivel de protección de su esfera personal, principio rector que se detalla en el archivo.
Desactivación de la ubicación y respeto a la privacidad ajena
Otro aspecto técnico de relevancia radica en la necesidad de apagar las herramientas de geolocalización. Con anticipación a la carga de cualquier retrato digital, los adultos responsables deben revisar la configuración de ubicación, tanto del aparato telefónico como de las mismas plataformas de interacción social.
Esta barrera bloquea la transmisión de datos sobre el lugar preciso en el cual fue tomada la foto o el sitio exacto en el que se encuentran los involucrados, previniendo riesgos innecesarios, como indica el material.

El cuidado de la privacidad de los menores de edad tiene que abarcar necesariamente a terceras personas. Si dentro del encuadre visual aparecen otros niños, niñas o adolescentes, la protección de su intimidad representa el mismo nivel de relevancia. Constituye un requisito ineludible asegurarse de poseer los permisos correspondientes por parte de sus respectivos cuidadores antes de proceder con su exhibición en internet. Ante la carencia de estas autorizaciones explícitas, la recomendación absoluta y definitiva será siempre optar por no realizar la publicación.