
La posibilidad de que menores de edad estén siendo preparados para operar drones cargados con explosivos encendió una alerta. Un informe de inteligencia militar atribuye a alias Iván Mordisco una orden para aumentar el reclutamiento de niños y adolescentes y destinarlos a tareas específicas dentro de las acciones armadas de las disidencias de las Farc.
Según el documento conocido por RCN, la estrategia contemplaría trasladar a algunos de los menores hasta la región del Naya, territorio ubicado entre Cauca y Valle del Cauca. Allí, de acuerdo con la información recopilada por inteligencia, recibirían formación para manejar aeronaves no tripuladas y adquirir conocimientos que posteriormente podrían ser utilizados en ataques. El objetivo de esa preparación sería incorporar a los jóvenes reclutados a operaciones dirigidas contra integrantes de la Fuerza Pública y población civil. La información conocida hasta ahora señala que el entrenamiento estaría relacionado directamente con el uso de drones que pueden transportar cargas explosivas.

En la cadena de mando identificada por las autoridades aparece otro nombre. Se trata de alias Dionisio Rayo, quien, según el informe, habría recibido de Mordisco la instrucción de fortalecer dos frentes de la organización: aumentar el reclutamiento de menores y ampliar la capacitación para el manejo de drones con explosivos.
De acuerdo con la inteligencia militar, esa distribución de responsabilidades ubicaría a Mordisco como el encargado de impartir la orden, mientras Dionisio Rayo tendría la tarea de ejecutarla en las zonas donde opera la estructura armada. La alerta de las autoridades no se limita al reclutamiento. El informe plantea que los menores podrían recibir una función concreta dentro de las capacidades operativas de las disidencias. Una vez completada la formación, algunos de ellos podrían ser enviados a participar en acciones violentas en las que se empleen aeronaves no tripuladas adaptadas para llevar explosivos.
El Naya aparece como uno de los lugares señalados en la información de inteligencia. En esa región, según el documento, las disidencias tendrían una escuela clandestina a la que serían trasladados algunos de los menores incorporados a sus filas. En ese supuesto centro de formación, los jóvenes recibirían instrucción para operar drones y desarrollar habilidades relacionadas con su utilización. La información sostiene que las capacidades adquiridas allí podrían ser aprovechadas posteriormente en atentados y otras acciones violentas.

La preocupación adquiere una dimensión mayor por el crecimiento del uso de estos dispositivos por parte de grupos armados. El mismo informe señala que entre enero y septiembre de 2026 se han registrado 418 ataques con drones. El empleo de estas aeronaves representa un desafío para las autoridades debido a las posibilidades que ofrecen para realizar operaciones a distancia. Además, pueden ser modificadas para transportar cargas explosivas, una característica que incrementa el riesgo.
En ese contexto, la formación de menores como operadores de estos dispositivos añade un componente especialmente preocupante a la amenaza descrita por inteligencia militar. La estrategia atribuida a la estructura de Mordisco combinaría el reclutamiento de jóvenes con una preparación orientada a una modalidad específica de ataque.
El alcance previsto tampoco estaría concentrado únicamente en el Naya. El informe advierte que los planes para incrementar el reclutamiento y reforzar los entrenamientos con drones tendrían una proyección territorial más amplia. De acuerdo con el documento, la expansión podría llegar a por lo menos ocho departamentos más del país. La información no precisa en el texto conocido cuáles serían esas regiones, pero sí advierte sobre la intención de extender esta modalidad a otros territorios donde tendría presencia la estructura armada.

La combinación de ambos elementos, según la información de inteligencia, plantea un escenario en el que los menores reclutados no serían incorporados únicamente como integrantes de las disidencias, sino que podrían ser preparados para cumplir tareas relacionadas con el empleo de tecnología en ataques. La alerta se suma al seguimiento de las autoridades sobre el uso de drones en acciones armadas. El dato de los 418 ataques registrados entre enero y septiembre de 2026 sirve para dimensionar el crecimiento de esta modalidad.




