El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) despertó este sábado bajo una masa de aire antártico que llegó para instalarse con fuerza, y con ella vino un fenómeno meteorológico que sorprendió a varios barrios de la ciudad: la caída de graupel, una forma de precipitación que pocos conocen y que muchos confunden con granizo o nieve.

Pasadas las 17 de hoy el Servicio Meteorológico Nacional emitió un alerta por frío extremo para el centro del país, incluido el AMBA, y parte del Litoral y noreste.

En ese marco, se produjo la caída de graupel en algunas zonas. Se trata de una precipitación intermedia entre esas dos formas más conocidas. Se genera cuando gotas de agua sobreenfriadas se congelan alrededor de un cristal de hielo mientras caen dentro de la nube. El resultado es una bolita blanca, opaca y muy liviana que, a diferencia del granizo, se deshace con facilidad al presionarla, de acuerdo con la explicación del medio especializado Meteored.

Pasadas las 17 de hoy el SMN emitió un alerta por frío para el centro y áreas del litoral y norte del país

Aunque al acumularse sobre el suelo suele confundirse con las otras precipitaciones sólidas, no es ni nieve ni granizo propiamente dicho. Lo que lo hizo posible este sábado fue la combinación entre el aire muy frío en altura y el calentamiento de la superficie, que generó algo de inestabilidad y dio lugar a chaparrones cortos en distintos sectores del AMBA y la provincia de Buenos Aires.

Durante la madrugada, este tipo específico de precipitaciones se presentó en Bahía Blanca antes que en otras ciudades. Aunque el evento solo se extendió por unos minutos, la fuerza del fenómeno permitió que el material se depositara en cantidad suficiente como para ser claramente visible en varios sectores. La Brújula 24 difundió que ese breve intervalo temporal alcanzó para “pintar de blanco” calles, veredas y zonas diversas de la ciudad.

En la Municipalidad de Bahía Blanca, aseguraron que el fenómeno no generó reportes de emergencia. También notificaron que se informaron episodios semejantes en distintas poblaciones cercanas.

Los satélites mostraron la llegada del graupel a varia zonas del AMBA

Por la tarde, el fenómeno se desplazó hacia el norte hasta llegar a La Plata, en el extremo sur del AMBA. Durante la tarde del mismo sábado, los vecinos de la ciudad grabaron la caída de graupel. La situación también habría ocurrido en Tandil y, a lo largo del fin de semana, se podría repetir en distintas localidades de toda la provincia de Buenos Aires.

Fue, en definitiva, una consecuencia directa de la irrupción antártica que se venía anticipando desde días antes. El descenso de temperaturas arrancó el jueves y se sostuvo durante todo el fin de semana bajo un esquema de tiempo estable y sol. Aun así, ese sol no alcanzó para contrarrestar el frío: las máximas de este sábado se ubicaron alrededor de los 15 °C, pero el viento terminó de redondear la sensación térmica baja.

En la Ciudad de Buenos Aires de acuerdo con los datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), por la noche hay probabilidad de lluvias, que oscilarán entre el 40% y el 70%.

La ola de frío seguirá en el AMBA el domingo y empezará a ceder desde el lunes con la rotación del viento al norte y una recuperación térmica hacia mediados de semana

Hacia el domingo, el panorama no mejorará. El AMBA registraría una mínima de apenas 3 °C, con una sensación térmica que podría ser aún menor. La máxima no superaría los 10 °C. El protagonismo no lo tuvo la nieve ni la lluvia, sino la sensación térmica, empujada a la baja por ráfagas de viento que intensificaron el rigor de la jornada. Las condiciones anticiclónicas reforzaron ese enfriamiento y no dieron margen a temperaturas más amables, aunque el día tuvo bastante sol y algunas nubes que no alteraron demasiado el panorama general.

Para arrancar la semana, el ambiente invernal se mantendrá firme. El lunes en el AMBA se espera una mínima de 5 °C y una máxima de 15 °C, con condiciones estables y sin precipitaciones. Sin embargo, durante la jornada comenzará a cambiar el viento: tendrá una rotación hacia el norte, lo que implica una futura recuperación térmica.

Esa rotación será la clave para el aumento de la temperatura. A esta altura del año, el sol sale más temprano y calienta con más intensidad que en pleno invierno, lo que permite que el aire se temple más rápido una vez que el flujo del norte empieza a dominar. Sin nuevas irrupciones de aire frío a la vista, todo apunta a que hacia la segunda mitad de la semana las tardes del AMBA volverán a acercarse a los 20 °C. Sin lluvias ni tormentas previstas al menos hasta el viernes, el horizonte inmediato parece bastante despejado.