Berlín, 3 sep (EFE).- Los investigadores alemanes examinan posibles vínculos de dos sospechosos del ataque híbrido con drones contra el aeropuerto de Leipzig el pasado 4 de agosto con casos similares ocurridos este año y en 2024 en Polonia y Serbia, según informó este jueves la revista Der Spiegel.
Uno de los sospechosos identificados hasta ahora estaría relacionado con otro acto de sabotaje, un incendio provocado contra una tienda de materiales de construcción en la ciudad polaca de Łódź, en julio de 2024, de acuerdo con esta fuente.
Según las investigaciones, el hombre tendría contactos con los servicios secretos rusos.
Los investigadores germanos también examinan posibles vínculos entre el incidente de Leipzig y el hallazgo de explosivos en la frontera entre Serbia y Hungría.
Allí, el 11 de junio, las fuerzas de seguridad serbias detuvieron a dos hombres, identificados como Slobodan D. y Danilo B., que llevaban consigo componentes de un dron modificado, transmisores para controlarlo y dos latas de conserva con explosivos.
Según fuentes cercanas a la investigación citadas por Der Spiegel, los componentes presentan similitudes con el dron descubierto en el aeropuerto de Leipzig a principios de agosto.
También en ese caso, el explosivo estaba colocado en una lata de conserva que había sido fijada al dron.
Los dos hombres detenidos en la frontera de la Unión Europea (UE), un ciudadano serbio y otro con nacionalidad serbia y rusa, se encuentran en prisión preventiva.
Según el semanario germano, las autoridades de seguridad alemanas analizan actualmente posibles relaciones de ambos con una persona que también desempeña un papel en el caso de Leipzig y que habría volado de Estambul a Alemania y posteriormente a Serbia.
La víspera los medios alemanes Süddeutsche Zeitung, NDR y WDR afirmaron que un ruso con pasaporte letón y un ciudadano bielorruso con pasaporte ruso están bajo sospecha.
Según las investigaciones, el 4 de agosto sobre las 17.20 GMT hubo un fuerte estruendo cerca de un pueblo situado entre las dos pistas de despegue y aterrizaje del aeropuerto de Leipzig.
Diez minutos después, un dron apareció en el campo de visión de las cámaras de vigilancia del aeropuerto. El aparato se dirigía hacia la plataforma del aeropuerto, donde se encontraba un avión ucraniano Antonov que transporta material militar.
El dron se habría aproximado a uno de los motores situado bajo el ala izquierda del avión. Después habría caído al suelo.
La carga explosiva Semtex con la que había sido equipado el dron se encontraba unos metros del dron, en una lata de conserva.
Que el artefacto no explotara podría deberse a que en la operación no solo participaron profesionales de los servicios secretos rusos, sino aparentemente también "agentes desechables", personas contratadas como colaboradores por pequeñas cantidades de dinero.
Las radiografías supuestamente muestran que en el dispositivo de detonación situado en la parte superior de la lata solo se veía un cable, y no dos, como habría sido necesario y el detonador se había desprendido.
Además, los agentes encontraron en el bosque del pueblo cercano "piezas técnicas" que creen pertenecían a un segundo dron.
Asimismo, los investigadores detectaron un tercer dron gravemente dañado en otro municipio a unos cinco kilómetros del Antonov y hallaron restos de explosivos, en esta ocasión hexógeno.
Los técnicos forenses encontraron rápidamente rastros de ADN. EFE



