
Cinco trabajadores murieron en Miami cuando un Boeing 767 de carga operado por 21 Air se salió de la pista del Aeropuerto Internacional de Miami y chocó contra el vehículo en el que viajaban. La aeronave procedía de San Juan, Puerto Rico, y terminó junto a dos camiones tras el impacto.
El siniestro ocurrió poco después de las 2:00 p. m. del domingo 6 de septiembre. Luego de abandonar la pista 30, el avión provocó un incendio que elevó una columna de humo negro sobre el aeropuerto.
El accidente involucró a un avión de carga vinculado a Amazon Prime Air que, tras aterrizar en Miami, atravesó sectores operativos de la terminal aérea y embistió una furgoneta que transportaba a empleados de una empresa de limpieza subcontratada por aerolíneas.
El saldo fue de cinco fallecidos y cinco heridos, entre ocupantes del vehículo y tripulantes de la aeronave.

Uno de los pilotos es colombiano
Los tripulantes del carguero fueron identificados como Jaime Felipe Silva Molina, de 37 años, y Joseph Carol, de 55. Ambos sufrieron heridas leves y recibieron el alta médica después de ser atendidos.
Silva Molina, de nacionalidad colombiana, fue señalado como uno de los pilotos del avión de Amazon Prime Air. Tras salir de la aeronave, pidió un teléfono para comunicarse con su esposa.
Un trabajador del aeropuerto relató que el piloto, herido y conmocionado, le transmitió a su esposa que seguía con vida. Durante esa llamada, pronunció una frase que impactó a quienes estaban cerca: “Mi carrera ha terminado”.
Desde febrero de 2025, Jaime Felipe Silva trabajaba en la aerolínea 21 Air, operadora del carguero de Amazon Prime Air que se estrelló en Miami.
El ingeniero aeronáutico se graduó en la Universidad de San Buenaventura, en Medellín, y también cursó el programa de ciencias aeronáuticas. Según consignó en su perfil de LinkedIn, se desempeñaba como primer oficial de un Boeing 767-300 y participaba en vuelos de carga dentro y fuera del país para “importantes socios logísticos como Amazon Air, DHL y Cargojet”.

La Oficina del Sheriff del Condado de Miami-Dade identificó a los pilotos como Joseph Carol y Jaime Felipe Silva Molina. La NTSB señaló que Carol, de 55 años, acumulaba más de 7.000 horas de vuelo.
La piloto contaba con certificación para operar un Boeing 767 desde mayo. Silva Molina, primer oficial de 37 años, tenía más de 2.500 horas de vuelo y obtuvo la habilitación para ese modelo en abril de 2025.
La NTSB busca determinar por qué el avión intentó volver a despegar
Los registros recuperados indican que la tripulación pudo haber detectado una anomalía durante el aterrizaje y haber iniciado un intento de despegue antes de volver a frenar. La Junta Nacional de Seguridad del Transporte de Estados Unidos (NTSB) aún no estableció qué motivó esa maniobra ni por qué el avión no logró detenerse dentro de la pista.
La investigación se centrará ahora en las acciones de los dos pilotos durante los últimos segundos del vuelo. Jennifer Homendy, presidenta de la NTSB, informó que los investigadores los entrevistarían el miércoles 9 de septiembre junto con el subjefe de pilotos de la empresa operadora.
El equipo de investigación extrajo de la cola del avión la grabadora de voz de la cabina y la grabadora de datos de vuelo. Homendy explicó en una conferencia de prensa que el laboratorio de la agencia, en Washington, pudo acceder al contenido de ambos equipos.

Los dispositivos registraron más de 400 flujos de información sobre el comportamiento de la aeronave. Los datos divulgados por la NTSB describieron una sucesión de maniobras que no permite todavía determinar si existió una falla técnica, una decisión operativa o una combinación de factores.
Treinta segundos antes de que concluyera la grabación, el avión volaba a más de 290 km/h cuando dos de sus trenes de aterrizaje hicieron contacto con la pista. Según Chihoon Shin, investigador de la NTSB a cargo del caso, tocaron tierra la rueda trasera derecha y la delantera.
La rueda trasera izquierda, que completaba el conjunto de tres trenes de aterrizaje, no apoyó sobre la superficie hasta nueve segundos más tarde. Los aviones están diseñados para aterrizar primero con las ruedas traseras, una maniobra para la que los pilotos también reciben entrenamiento.
La diferencia temporal entre esos contactos forma parte de los elementos que la agencia deberá revisar. La información disponible no precisa si esa secuencia derivó de una inclinación del avión, de una corrección de los pilotos o de otro problema durante el descenso.
Quince segundos antes del final de la grabación, cuando el carguero circulaba a casi 225 km/h, los frenos de las ruedas se soltaron. Al mismo tiempo, los aceleradores pasaron a su máxima potencia, propia de una maniobra de despegue.
Cuatro segundos después, los pilotos redujeron los aceleradores y volvieron a aplicar los frenos. Esa decisión sugiere que la tripulación pudo haber abandonado el intento de elevar nuevamente el avión para realizar otra aproximación.




