Cultura

Leiva y Rubén reviven a Pereza en un hermoso canto a la amistad ante 15.000 personas

Leiva y Rubén reviven a Pereza en un hermoso canto a la amistad ante 15.000 personas

Permítanme empezar por una vez por el telonero, porque la ocasión lo merece. Fue conmovedor asistir al concierto de Rubén Pozo, exPereza y encargado de abrir la jornada para su excompañero de grupo, Leiva, la estrella de la noche. Todo eran adversidades para Rubén: un recinto frío solo con un tercio del aforo, ausencia de pantallas de vídeo, fallos en el sonido y un repertorio demasiado delicado para euforias de pabellón. Dio igual: interpretó con orgullo sus peculiarísimas canciones, unas veces revoltosas, otras dolorosas. Qué coraje el de este músico, qué madera, qué lección para la profesión y qué humildad en un mundillo musical demasiadas veces arrogante. Pozo había llenado junto con Pereza el WiZink, pero ahora tocaba a la hora de la merienda y para unos pocos. “Muchas gracias a Leiva. Y a vosotros: os agradezco a los que habéis venido a las 19.30″. Fueron sus primeras palabras. Dio gracias a su banda, al de los monitores, al del sonido, al equipo de promoción, y podía haber seguido nombrando a todos los camareros y camareras del recinto si se hubiera sabido sus nombres. Tocó 45 minutos, temas del lado menos festivo de Pereza, sus composiciones, como Matar al cartero o Pirata, y piezas de su interesante carrera en solitario, como Ha llegado el día, Rucu Rucu o Guitarra española. Y se marchó tan agradecido como entró.

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El dúo llena el WiZink madrileño, uno tocando como estrella y el otro como telonero, pero al final se reúnen para interpretar cinco piezas de su exgrupoLeer más