Cultura

La fascinación eterna por las casas encantadas de Shirley Jackson

La fascinación eterna por las casas encantadas de Shirley Jackson

Su vida fue corta pero intensa. Duró apenas 48 años. Cayó fulminada en 1965 por un ataque al corazón: demasiado tabaco, una existencia forzosamente sedentaria, algún que otro problema con el alcohol. Pero durante esos años no solo fue el ama de casa que, a ratos, escribía, como se insiste en recordar —no era eso lo que hacía: ella, sus historias, eran el único sueldo que entraba en casa, una casa con cuatro hijos—, sino la única escritora de terror que, con el tiempo, crecería hasta eclipsar a sus contemporáneos, y a todo aquel que se acercase al género, porque su obra se agigantaría hasta llegar a convertirse en un faro para el resto, una suerte de luz que guía y nunca piensa apagarse. Desde su inclusión en la canónica Library of America en 2010, algo a lo que los escritores de terror tienden a no aspirar, Shirley Jackson, la autora del disruptor La lotería, de la epatante La maldición de Hill House, y la potentísima y retorcida voz de Merricat Blackwood (la narradora nada fiable más famosa de la historia, que relata Siempre hemos vivido en el castillo), no ha dejado de crecer sin que nadie se atreva siquiera a intentar seguir sus pasos. ¿Por qué?

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Hace más de una década que el mundo rescató a la Reina del Terror de su modesto lugar en la historia y, desde entonces, su leyenda no ha dejado de crecer, también en EspañaLeer más