Cultura

El niño que dormía sin dormir por lo que pudiera pasar

Miguel Ángel Oeste ha tomado la parte más obscena y desgarradora de una biografía —su biografía— y la ha disfrazado de bellísima literatura. Ha convertido el maltrato de un niño ante el silencio de todos los que le rodean en una especie de Cenicienta capaz de enamorar al príncipe (el público) al deshacerse de los harapos y vestirse con los ropajes sensacionales de un relato que atrapa, que agarra y que despierta la conciencia ante una sociedad ciega ante el dolor. Vengo de ese miedo (Tusquets) no engaña desde el propio título, hasta la firma de un autor refugiado en el mito del wéstern para esconder su propio apellido. Que es el de su padre infernal.

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Miguel Ángel Oeste disfraza en un libro bellísimo su infernal experiencia: “Quise matar a mi padre, pero no pude porque es parte de mí”Leer más

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