Cultura

Rosalía abofetea los prejuicios en un ‘Motomami’ tan caótico como excitante

Hay una canción en Motomami donde Rosalía resume el mundo Rosalía, ese del que se alimentan las barricadas en las que se han convertido muchas de las conversaciones sobre la artista barcelonesa. Los que se posicionan en contra resultan los más estruendosos. A esos va dedicada esta letra. “Soy igual de cantaora con un chándal de Versace que vestidita de bailaora. / Y aunque a mí me maldigan a mis espaldas, de cada puñalaíta saco mi rabia… Yo soy muy mía. / Que Dios bendiga a Pastori y Mercé, a la Lil’ Kim, a Tego y a M.I.A., a mi familia y a la libertad”. Ahí muestra los puntos fuertes de su discurso. Su falta de prejuicios musicales ante todo: el flamenquito de Niña Pastori, el rap empoderado de Lil’ Kim, la experimentación de M.I.A. o el reguetón de Tego Calderón. No es casualidad que sea la canción más flamenca del nuevo disco, el género con el que se dio a conocer en 2017 con su álbum de debut, Los Ángeles. Tampoco resulta azaroso que justo cuando canta “yo soy muy mía” accioné el autotune, para ofrecer argumentos a los que no toleran su apuesta por la bastardía cultural. Respeto a la tradición, admiración por lo popular y consecuente con su tiempo (recordemos: tiene 29 años). Mundos opuestos y confusos colapsando. Toda una declaración de intenciones. Una lástima que la canción se llame Bulerías, arrebatándole identidad a uno de los momentos cumbre del disco.

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La cantante, en un acto de libertad artística sin red, derriba las fronteras entre géneros en su nuevo disco, que se publica este viernes. Y atiza a sus detractores: “Y aunque a mí me maldigan a mis espaldas, de cada puñalaíta saco mi rabia”Leer más