Cultura

García Márquez, objetivo de la policía política del PRI: “Es un agente de propaganda procubana y soviética”

El primer libro que le regaló Gabriel García Márquez a Fidel Castro fue Drácula. Eran mediados de los años setenta y el dirigente cubano, enfrascado en la guerra de Angola, le había reconocido a su amigo que apenas tenía tiempo para leer. Como una especie de camello literario, el escritor continuó suministrándole best sellers, lecturas fáciles para descansar de la revolución. A cambio, el comandante se convirtió en un durísimo editor de sus primeros manuscritos. En la novela Crónica de una muerte anunciada, inspirada en un suceso real, le hizo corregir hasta el calibre de las armas.

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