Cultura

Los cerdos del Románico. ¿Torrezno o huevo?

Me sé de memoria lo que tuve que leer en voz alta en 1948 en la escuela pública de Aguilar de Campoo: “¿Qué quieres comer, Juanito, torrezno o huevo?” —preguntaba una madre a su hijo. “¡Torrezno, madre, y encima el huevo!”. Reímos los niños y el maestro nos explicó que en la vida no se podía tener todo a la vez y había que resignarse a comer de lo que hubiera, y que Juanito había tenido la suerte de poder elegir.

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